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Interrumpiendo el reloj biológico

La forma como organizamos y vivimos nuestras vidas tiene un gran impacto en la forma como nuestro cuerpo funciona. La eficiencia y el desempeño del cuerpo dependen de ciertos ritmos biológicos que están predeterminados y en sincronía con los llamados ritmos circadianos de la naturaleza. Los ritmos circadianos están íntimamente ligados al movimiento de nuestro planeta alrededor del sol y sobre su eje. También reciben influencia del movimiento de la luna y otros planetas en relación a su posición con la tierra.

Nuestro cuerpo sigue más de 1,000 de estos ritmos de 24 horas. Cada ritmo individual controla el tiempo de un área de las funciones de nuestro cuerpo, incluyendo el ritmo cardíaco, la presión arterial, la temperatura del cuerpo, los niveles de hormonas, la secreción de jugos gástricos y hasta el límite del dolor. Todos estos ritmos están bien coordinados el uno con el otro y son controlados por el «marcapasos» cerebral, conocido como núcleo supraquiasmático. Esta área del cerebro regula las descargas de las células nerviosas que aparentemente ajustan el reloj de nuestro ritmo biológico. Si un ritmo de alguna manera se interrumpe, los demás ritmos también se desequilibran. Hay, de hecho, numerosas enfermedades que resultan de interferencias con uno o más de nuestros ritmos biológicos, como resultado de los «errores» en nuestro estilo de vida.

Esa sesión trata de algunas de las «desviaciones» más comunes y que particularmente afectan el funcionamiento del hígado y la vesícula. Al sintonizar su rutina diaria al horario natural de su cuerpo, usted puede ayudar al cuerpo en su esfuerzo para alimentar, limpiar y aliviarse a sí mismo. Además, usted también puede prevenir que nuevos problemas de salud surjan en el futuro.

Los Ciclos Naturales Dormir/Despertar

Nuestros ciclos naturales dormir/despertar y los procesos básicos del cuerpo son regulados por el día y la noche. La llegada de la luz del día provoca la descarga de poderosas hormonas (glucocorticoides), de los cuales los principales son el cortisol y la corticosterona. Su secreción tiene una marcada variación circadiana. Estas hormonas regulan algunas de las más importantes funciones en el cuerpo, incluyendo el metabolismo, el nivel de azúcar en la sangre y las respuestas inmunológicas. Los niveles máximos aparecen entre las 4 y las 8 de la mañana, y gradualmente disminuyen a medida que el día continúa. El nivel mínimo se encuentra entre la medianoche y las tres de la mañana.

Las personas cambian su horario dormir/despertar diario natural de diversas formas. El punto máximo del ciclo de cortisol cambia si, por ejemplo, usted regularmente se duerme después de la medianoche, en vez de hacerlo antes de las 10 de la noche, y/o se levanta por la mañana después de las 8 o 9 de la mañana, en lugar de hacerlo con el sol, alrededor de las seis de la mañana. Este cambio en el horario hormonal puede crear condiciones caóticas en el cuerpo. Los materiales de desecho que se han acumulado en el recto y en la vejiga durante la noche, y que normalmente están destinados a ser eliminados entre las seis y las ocho de la mañana, son retenidos parcialmente y reabsorbidos. Cuando se interrumpe su ciclo natural dormir/despertar, los ritmos biológicos del cuerpo pierdan sincronía con aquellos regulados por la oscuridad/luz. Esto lleva a varios tipos de problemas, incluyendo enfermedades crónicas del hígado, del corazón y respiratorias.

Un ciclo alterado de cortisol también puede provocar severos problemas de salud. Se ha determinado que la mayoría de los infartos y ataques cardíacos ocurren mayormente por la mañana que a cualquier otra hora del día. Los coágulos de sangre se forman más rápidamente alrededor de las ocho de la mañana. La presión sanguínea también se eleva por la mañana y se mantiene elevada hasta la tarde. Alrededor de las seis de la tarde, comienza a bajar, llegando a su punto mínimo durante la noche. Para ayudar a los ritmos hormonales y circulatorios básicos en el cuerpo, es, por lo tanto, mejor irse a dormir temprano (antes de las 10 de la noche) y levantarse no más tarde que el sol (idealmente alrededor de las 6AM). [Nota: estos horarios cambian con la estación. Durante el invierno podemos necesitar un poco más de sueño; en el verano podemos necesitar un poco menos.]

Una de las más poderosas hormonas de la glándula pineal es el neurotransmisor melatonina. La secreción de melatonina comienza entre las 9:30-10:30PM (dependiendo de la edad), induciendo el sueño. Alcanza sus niveles máximos entre la 1-2AM y baja a sus niveles mínimos al mediodía. La glándula pineal controla la reproducción, el sueño y la actividad motora, la presión arterial, el sistema inmunológico, las glándulas pituitaria y tiroides, el crecimiento celular, la temperatura del cuerpo y otras funciones vitales. Todas estas dependen del ciclo regular de la melatonina, el cual puede ser interrumpido al dormir tarde o trabajar turnos nocturnos.

El cerebro también sintetiza la serotonina, el cual es un neurotransmisor muy importante relacionado con nuestro estado de salud física y emocional. Afecta los ritmos del día y de la noche, la conducta sexual, la memoria, el apetito, los impulsos, el miedo e incluso las tendencias suicidas. A diferencia de la melatonina, la serotonina se incrementa con la luz del día; el ejercicio físico y el azúcar también la estimulan. Si usted se levanta tarde por la mañana, la resultante falta exposición a una cantidad suficiente de luz reduce sus niveles de serotonina durante el día. Dado que la melatonina es un producto resultante de la serotonina, esto también disminuye los niveles de melatonina durante la noche.

Cualquier desviación del ritmo circadiano causa secreciones anormales de las hormonas del cerebro -melatonina y serotonina. Esto, a su vez, resulta en ritmos biológicos desequilibrados, los cuales pueden alterar el funcionamiento armonioso del organismo entero, incluyendo el metabolismo y el equilibrio endocrino. Repentinamente, nos podemos sentir «fuera de sincronía» y volvernos susceptibles a una variedad de desórdenes, que van desde un dolor de cabeza y la depresión, hasta la aparición de tumores.

La producción de hormonas de crecimiento, las cuales estimulan el crecimiento de los niños, y que ayudará a mantener los tejidos conectivos y los músculos en los adultos, también dependen de los correctos ciclos de sueño. El sueño provoca la producción de las hormonas del crecimiento. La secreción máxima llega alrededor de las 11PM, en el supuesto de que usted se duerma antes de las 10PM. Este corto período coincide con la pernocta sin sueño, también conocido como «el sueño reparador». Es durante este tiempo que el cuerpo se limpia, se repara y se rejuvenece. Si a usted le falta sueño, la producción de hormonas del crecimiento disminuye dramáticamente. Las personas que trabajan los turnos nocturnos tienen una mayor incidencia de insomnio, infertilidad, enfermedades cardiovasculares y problemas estomacales. También durante la noche, el desempeño cae y las tasas de accidentes se incrementan.

Fuente: La Sorprendente Limpieza Hepática y de la Vesícula, de Andreas Moritz