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¿Cómo saber si lo que comés es orgánico?

Voy a intentar darte herramientas para saber si lo que comprás en una feria orgánica, lo que pedís en una vianda o lo que te ofrecen en un restaurant orgánico es realmente orgánico. Una de las maneras de saberlo es conocer la estacionalidad de frutas y verduras.

Como estamos desconectados de la naturaleza, desconocemos lo que sabiamente la naturaleza nos da en cada estación y terminamos comiendo verduras o frutas que nos dan frío en invierno, calor en verano, que han sido conservados en cámaras, que han perdido su vitalidad y que acarrean un derroche energético innecesario.

La sandía, el tomate, el zapallito están en verano, contienen más porcentaje de agua que el coliflor o la remolacha, nos hidratan y bajan la temperatura del cuerpo. Los frutos rojos son depurativos y están en primavera, la estación ideal para eliminar toxinas. Los cítricos abundan en temporada fría que necesitamos vitamina C.

Por ejemplo, si te ofrecen zucchini, tomate o morrón en un menú de invierno o un jugo de pomelo en pleno verano, definitivamente ese vegetal es de producción convencional, puede tener agroquímicos y poseer modificaciones genéticas.

Esta es una guía aproximada ya que en cada país hay algunas variaciones:

Otoño – Invierno

– Frutas: Bananas (plátano), Caquis (palo santo), Limones, Mandarina, Manzana, Membrillo, Naranja, Palta, Pomelo (toronja).

– Verduras y Hortalizas: Aceitunas (oliva), Acelga, Apio, Berro, Brócoli, Cebolla de verdeo (cebollín – almácigo), Coliflor, Chaucha (judía), Escarola (lechuga – alface), Hinojo, Nabiza, Nabo (cayocho), Puerro, Rábano, Repollo morado (Radiccio), Radiccheta (achicoria), Remolacha (betarraga – beterrave), Repollo (col), Repollos de Bruselas, Salsifí, Zanahoria, Zapallo (calabaza).

Primavera

– Frutas: Chirimoya, Bananas, Frutillas, Limones, Manzanas, Naranjas, Paltas (aguacate), Moras, Arándanos.

– Verduras y Hortalizas: Acelga, Apio, Alcachofa (Alcaucil), Arvejas, Habas, Lechuga, Nabo, Perejil, Espárragos, Puerro, Remolacha, Zapallito (calabacitas).

Verano

– Frutas: Piña o Ananá, Ciruelas, Cerezas, Damascos (albaricoque), Duraznos, Mangos, Higos, Papaya, Melones, Sandias, Uvas.

Verduras y Hortalizas: Acelga, Albahaca, Berenjenas, Cebolla, Chauchas, Choclo, Pepino, Porotos, Morrón (ají – chiles), Rabanito, Tomate (Jitomate), Zapallito (calabacines), Zucchini.
* El morrón verde ¡está inmaduro! no lo consumas, el rojo, naranja y amarillo sí se puede consumir, ya que son variedades maduras del fruto. Con las aceitunas pasa lo mismo, las verdes están inmaduras.

Hay una aplicación muy práctica realizada por Eat Seasonably, está en inglés y tiene las estaciones alrevés porque es del otro emisferio, pero sirve igual porque están las imágenes de los vegetales y se puede seleccionar por estación o por vegetal. También está disponible en pdf para descargar. http://eatseasonably.co.uk/what-to-eat-now/calendar/ (hacé clic en «To the calendar»)

A continuación unas lindas imágenes que encontré de la Federación andaluza de consumidores y productores ecológicos, (www.facpe.org).

verano
primavera
Otoño
invierno

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Hacete orgánico

Desde una perspectiva vegana de la Ingeniería Genética, los alimentos genéticamente modificados se presentan como una seria amenaza para la supervivencia de todas las especies del planeta y del mismo organismo viviente planetario llamado Tierra. Paradójicamente, la crisis que la comida genéticamente modificada le plantea al mundo representa un ímpetu tremendo para nosotros, ciudadanos de este mundo, para tomar el control de nuestras vidas y proteger el medioambiente de una forma que vaya más allá de la interferencia gubernamental en la sanación del planeta. Para entender realmente la situación que afrontamos, necesitamos tener algunas evidencias básicas acerca de la comida genéticamente modificada.

El primer punto es que la comida genéticamente modificada es, en realidad, menos productiva que la comida comercial o la orgánica. Varios proyectos de investigación alrededor del mundo han encontrado que los alimentos genéticamente modificados son entre cuatro y once por ciento menos productivos por acre de algodón, soja o azúcar de remolacha.

El segundo punto que hay que entender es que aproximadamente el 80 por ciento de las comidas genéticamente modificadas tienen una desventaja, que es que permite a los agricultores aplicar más herbicidas que nunca antes.

El tercer punto que debe de ser entendido es que hay amenazas significativas a la salud debido a la comida genéticamente modificada. Por ejemplo, en el Estado de California, el Roundup es el tercer herbicida en términos de los que más causan enfermedades en ese Estado. Ha sido asociado a un nuevo linfoma que está en aumento, llamado linfoma de Hodgkin, el cual afecta principalmente a gente joven, y es el tercer cáncer de crecimiento más rápido en los Estados Unidos.

Los hallazgos de investigación más serios, por su implicancia para los humanos, son los del Dr. Arpad Pusztai, en Escocia. Alimentó a ratas con papas genéticamente modificadas y encontró que estas ratas, en sólo diez días, empezaban a desarrollar corazones, bazo y timo más pequeños (lo que afecta al sistema inmune), cerebros más pequeños y patología del hígado. El significado de esta investigación se ve cuando uno comprende que el 95 por ciento de la soja y el 90 por ciento del maíz que es genéticamente modificado se les dan a los animales de granjas, que luego son comidos por la gente. La capacidad de penetración de la soja, maíz y aceite de canola GMs (genéticamente modificados), con todas sus variaciones, tales como jarabe de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, almidón de maíz, proteína de soja, salsa de soja y así sucesivamente, encontrados en muchos productos, significa que cualquiera que no está comiendo alimentos veganos orgánicos está, en un sentido, teniendo alimentos GM como principal componente de su dieta. Así que esto significa que cualquiera que esté comiendo lácteos, cerdo, pollo, vacas o cualquier comida comercial, se ha puesto a sí mismo en la misma posición experimental que las ratas del Dr. Pusztai. Desde mi punto de vista, esto es totalmente inaceptable. Es una versión acelerada de lo que expliqué en Conscious Eating, de cómo han creado el cerebro biológicamente alterado.

En Conscious Eating expuse una teoría: que desde 1930, cuando comenzamos con las comidas procesadas, harina blanca, azúcar blanca, comida enlatada, comida rápida y comida basura, hubo un lento deterioro en la calidad de la salud. Esto ha sido documentado, incluso tan temprano como en los 30, en catorce culturas indígenas diferentes. Y ahora vemos su culminación en la epidemia de hiperactividad, problemas de aprendizaje y el cada vez más temprano abuso de drogas en los niños. Este cerebro alterado biológicamente que se desarrolló a través de los años, ahora parece trivial comparado con el hecho de que en diez días con papas GM estamos observando animales con cerebros más pequeños, sistemas inmunitarios debilitados y corazones más pequeños. Este experimento es el punto crucial de la seriedad de la comida genéticamente modificada y de su impacto en la condición humana.

Se ha encontrado que la soja genéticamente modificada también tiene una química diferente. Tiene 29 por ciento menos de colina, necesaria para el sistema nervioso, 27 por ciento más de inhibidor de la tripsina, que inhibe nuestra habilidad para asimilar proteína, y 200 por ciento más de lectinas, que actúan como antígenos e incrementan las alergias. El punto interesante es que la alergia a la soja se ha incrementado en un 50 por ciento y ahora está catalogada como uno de los diez principales alérgenos que tenemos.

La tercera cosa que estamos viendo actualmente con los cultivos GM Roundup Ready es una transmisión genética a las plantas locales. Tal como vimos que sucedió con la Revolución Verde, donde usaron un montón de pesticidas y herbicidas, las “hierbas” se están volviendo súper resistentes al Roundup. Los agricultores en este sistema tienen que continuar rociando más y más sobre los cultivos, lo que significa que hay más toxicidad en toda la comida comercial que tiene Roundup sobre ellos.

También encontramos un problema con los marcadores de resistencia a los antibióticos. En el maíz, por ejemplo, hay hasta 8 antibióticos diferentes que son degradados en 30 minutos en el intestino como resultado de esto. Otro aspecto muy serio de la salud, en relación a toda esta ingeniería genética, es la idea de los vectores genéticos que son diseñados para cruzar las barreras entre especies. Estos vectores genéticos usualmente usan virus humanos y bacterias para cruzar especies. Desafortunadamente, ya en 1995, cerdos que tenían genes humanos en ellos se volvieron artríticos y ciegos y desarrollaron deformidades de la espina dorsal. Estos cerdos, portando diferentes genes y virus humanos, han sido puestos de vuelta en la cadena alimenticia.

Los problemas de salud y ecológicos son la mayor parte de mi preocupación con los alimentos GM. Un problema adicional de salud que quiero señalar es la HCBr (hormona de crecimiento bovino recombinante) en la leche. Más del 25 por ciento de la leche producida tiene HCBr en ella, y esto incrementa la cantidad del factor de crecimiento parecido a la insulina, y lo que los investigadores han encontrado es que cantidades incrementadas de este FCI aumentan el cáncer de mama por un factor de siete, y el cáncer de próstata por un factor de cuatro. Y en esta leche, es de dos a diez veces más grande. De tal manera que están sucediendo cosas aquí que necesitan nuestra atención. Uno de los más grandes peligros a la ecología es una dispersión y una contaminación local de cultivos orgánicos. En México, plantas genéticamente modificadas han sido encontradas 60 millas alejadas de su lugar original, lo que les da una idea de la seriedad de cuán rápido puede esparcirse esto.

Así que cómo puede ser que tengamos una situación donde la comida genéticamente modificada es menos eficiente, crea una situación donde más herbicidas y pesticidas son requeridos y presenta problemas a la salud significativos que han sido asociados con esto a los pocos años de su uso. En esencia, los alimentos GM amenazan la salud humana y la salud de la ecología total del planeta. Cómo puede ser que los gobiernos, y los tres países más destacados de los que estamos hablando son los Estados Unidos, que ha producido 72 por ciento de comida genéticamente alterada, Canadá, uno por ciento, y Argentina, 17 por ciento, cómo puede ser que estos países estén permitiendo que esto continúe sin ninguna protección al público. De hecho, a diferencia de casi cualquier otra nación en el mundo, los EE.UU., en un sentido, han hecho imposible detectar lo que es genéticamente modificado o no, aún tan difícil que los epidemiologistas en este país no pueden tan siquiera hacer estudios sobre esto, debido a que no podemos rastrear lo que es genéticamente modificado o no.

Una simple cita de Robert T. Frailey, como co-presidente del sector de agricultura de Monsanto, lo deja bien claro. Esta es una cita del libro de John Robbins, The Food Revolution. El Sr. Frailey dice, “La ingeniería genética no es sólo la consolidación de las compañías de semillas. Es en realidad una consolidación de la entera cadena alimenticia”. En otras palabras, con el uso de las patentes, con el uso de semillas terminator, que son semillas que no se reproducen, de modo que las personas tienen que comprar la semilla de nuevo, hay un plan empresarial crudo y desnudo, contra los deseos del vasto público a lo largo del mundo, para intentar controlar la cadena alimenticia y, por lo tanto, obviamente, la economía y la gente que está comiendo en la cadena alimenticia.

Debido a que, en Estados Unidos, la situación alimentaria está tan compenetrada con la comida genéticamente modificada, la única manera en que podemos enfrentar este problema complejo se vuelve muy sencilla. Simplemente tórnese orgánico y vegano. Votamos con nuestras bocas y de esta manera, por la demanda del consumidor, empezamos a hacer un cambio contra los poderes existentes. Europa está llevando la delantera en esto. Muchas de las cadenas alimenticias principales en Europa se han vuelto libres de comida genéticamente modificada. Como resultado, las exportaciones de los EE.UU. de comida genéticamente modificada, las cuales en 1996 eran 3 mil millones de toneladas, bajaron en el año 2000 a 177.000 toneladas. Fue una tremenda reducción y ha tenido un efecto devastador en la economía de las comidas genéticamente modificadas. Hay una feroz resistencia a lo largo del mundo contra la comida genéticamente modificada. Y, el modo más simple de hacerlo es votar con su boca –hágase orgánico y vegano–.

Filosóficamente, algo muy profundo está pasando, por lo cual me siento muy agradecido. Está sucediendo en todo el mundo. Es, en un sentido, una revuelta contra el “economismo” mundial que está más preocupado por la ganancia para pocos versus una calidad de vida para los muchos en este planeta. La diferencia, desde un punto de vista de “semilla”, es que las semillas de antaño contienen la historia entera de una persona y de una tierra. Las semillas de antaño nutren nuestras almas y fortalecen nuestra conexión con la tierra. Son cultivadas para nutrir a la gente y no para hacer dinero. Este es un conflicto paradigmático que yo estoy destacando. El paradigma de las semillas para la vida dice: “somos una comunidad viviente, a la cual pertenecemos, y estamos inspirados a vivir en armonía con ella.” Volverse orgánico honra a la comunidad viviente, preserva la integridad, la estabilidad y la continuidad de la comunidad viviente, disminuye la erosión del suelo, disminuye el calentamiento global, la contaminación del agua, aumenta la salud de los terrenos de cultivo y aumenta los nutrientes en la comida de un 60 a 390 por ciento. Esto contrasta con lo que yo denomino “mejor vivir a través de la química”, como es practicado por las corporaciones economistas globales, donde vemos al mundo natural como una colección de recursos para que nosotros los explotemos para ganancia, donde el mundo natural es visto como algo a dominar, en vez de vivir en armonía con él. Las compañías multinacionales nos han dado un regalo al tratar de forzarnos a la comida genéticamente modificada. Para tomar ventaja de este regalo, necesitamos ir más allá incluso de lo orgánico. Lo que necesitamos es hacer un pacto con el planeta viviente, en el cual veamos y sintamos con nuestros corazones lo divino en toda la creación. Es un pacto en el que nos comprometemos a nosotros mismos, en nuestro estilo de vida, en la comida que elegimos, en la manera en que nos tratamos unos a otros, y en la manera en que cuidamos unos de otros, para la sanación de la ecología total del planeta.

21 de diciembre de 2006

*1 Un acre es equivalente a 4.047 m2 [Nota de la traductora]

© Dr. Gabriel Cousens

© Traducción al cuidado de Ana María Aboglio.

Ediciones Ánima

Publicación autorizada por Raquel Marcela Benson, maestra de Tree of Life [http://lovepeaceandvegetables.com/] El artículo original es propiedad del sitio web de Gabriel Cousens [http;//gabrielcousens.com]