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El lado oscuro del chocolate

the-dark-side-of-chocolateEl lado oscuro del chocolate es una película documental del año 2010, acerca de la explotación y esclavitud de niños aficanos para cosechar cacao, que aún ocurre casi diez años después de que la industria del cacao se comprometiera a acabar con ella.

Niños de entre 10 y 15 años son secuestrados o engañados, y llevados a plantaciones aisladas de cacao, donde son obligados a realizar trabajos forzados. Muchos nunca vuelven a ver a sus familias.

Nestle y otras compañías rechazaron la invitación a ver el documental y responder preguntas.

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Salvemos a los Humanos

(Columna escrita por Moby) Hace algunos años hablaba con Al Gore (así es, lo nombré). Le hice una pregunta muy simple y mordaz: “El sector de ganadería contribuye en un 18% a los gases que causan el cambio climático. ¿Por qué no mencionó esto en su libro o película?”.

Su respuesta fue desconcertantemente honesta. Y lo estoy parafraseando pero dijo algo como: “Para la mayoría de las personas, el rol de la ganadería en el cambio climático es una verdad demasiado incómoda”. Nos gustan los productos animales. Bueno, a ti te gustan. Yo he sido vegano por 28 años, así que siendo honesto, ni siquiera recuerdo a qué sabe la carne.

Pero colectivamente, como especie, parece gustarnos los productos animales. Muchísimo. Consideren lo siguiente: Cada año, en Estados Unidos se crían y matan alrededor de 10 billones de animales de ganado. Globalmente, estamos criando y asesinando 56 billones de animales de ganadería al año. Si suman correctamente, eso significa que estamos matando a 1.776 animales cada segundo de cada día para obtener comida. Y eso es sin contar los peces y otros mariscos. Pero a pesar de que soy vegano por razones éticas, no quiero escribir sobre las éticas de la ganadería. Quiero escribir sobre las formas en la cual la ganadería está matándonos y arruinando nuestro planeta.

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Lo sé. Esto suena como una hipérbole de un partido de izquierda. “¡Está matando a nuestro planeta!” Pero a veces una hipérbole no lo es realmente. A veces una hipérbole es simplemente una verdad tan clara como el día. Comenzaré por el cambio climático. La ONU emitió un conservativo informe en el cual reportaron que el sector ganadero causa alrededor del 18% de las actuales emisiones de gases de invernadero.

Para ponerlo en perspectiva: la ganadería es responsable de producir más gases de cambio climático que cada auto, bote, bus, camión, motocicleta y avión en el planeta. Combinados. Pero nos gustan los animales –o al menos criarlos y comerlos–. Por lo que aceptamos ese intercambio: productos animales por el cambio climático. El clima es complicado. Y el cambio climático es complicado. Pero el rol de la ganadería en el cambio climático no lo es.

¿Y qué sucede con la hambruna? Hay más de 7.000.000.000 personas en el planeta y muchos de ellos están muy, muy hambrientos. Articulo tras artículo y libro tras libro se hace la misma pregunta: “¿Cómo hará el planeta para alimentar a 7 u 8 o 9 o 10 billones de personas?” Las discusiones se vuelcan hacia los fertilizantes y organismos genéticamente modificados (OGMs) y a tierras cultivables. Pero aquí les presento una idea dolorosamente simple: dejemos de darle comida humana al ganado.

Se necesitan alrededor de 6 kilos de granos para hacer medio kilo de carne –el cual podría alimentar a un par de personas por un par de horas–. Haciendo la comparación, 5 kilos de granos usados para alimentar a humanos directamente puede alimentar a 13 personas por gran parte del día. Desde un punto de vista global no tenemos un problema de hambruna; tenemos un problema de ganado. Alimentar animales y luego comerlos es como calentar tu casa en invierno quemando madera en el patio.

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Hablando de inviernos: hace algunos años, cansado de los fríos inviernos de Nueva York, me fui a vivir a California. El año pasado en Los Ángeles tuvimos cerca de 362 soleados y hermosos días. Había 26º en Navidad y no había una sola nube en el cielo. Lo cual es genial, solo que California y la mayoría del Oeste hoy viven una de las peores sequías registradas en la historia.

A los californianos se nos ha pedido tomar duchas más cortas y usar menos agua en nuestros jardines. Ambas son buenas ideas. Pero pongámoslo en perspectiva: una ducha larga usa cerca de 150 litros de agua. ¿Cuánto usa el crear una hamburguesa de 150 gramos? Unos 15.000 a 68.000 litros de agua.

Más del 90% del agua en California es usada en el área agropecuaria. Una parte de ella es muy responsable con el uso del agua. Por ejemplo, se necesitan cerca de 817 litros de agua para producir medio kilo de soya. Pero también hay una parte que ocupa el agua de una forma notoriamente intensiva –incluyendo la agricultura de arroz y algodón, pero especialmente el sector ganadero–. Cada kilo de pollo necesita de 1900 litros de agua, y el cerdo necesita 2.180 litros.

En lo personal, me gustaría hacer un trato con California. Tomaré duchas mucho más cortas si deja de subsidiar el uso del agua para la ganadería. Si simplemente pasara rápidamente por la ducha, no creo que usaría ni 18 litros de agua por ducha. Y luego de 132 duchas, habría usado la misma cantidad de agua que se necesita para hacer medio kilo de carne.

Entonces, ya hemos establecido que un estimado de 56.000.000.000 animales de ganadería en el planeta usan mucha agua y granos para crear mucho metano y dióxido de carbono. Pero esos billones de animales también producen desperdicios. Del tipo realmente asqueroso, no solo los gases de calentamiento climático invisibles.

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Pongamos eso en perspectiva también: las amables personas de Filadelfia son responsables de aproximadamente 1.000.000 toneladas de orina y heces anualmente. Y tan solo una gran granja de cerdos produce cerca de 1.600.000 toneladas de orina y heces al año. Una gran granja de cerdos produce anualmente unas 600.000 toneladas más de orina y heces que la ciudad de Filadelfia.

Nuestros lagos y ríos se ensucian cada vez más con la proliferación de algas. Las aguas subterráneas están siendo contaminadas. Y el principal culpable es el ganado. Los 56 billones de animales de ganado que habitan el planeta producen toneladas y toneladas de heces y orina anualmente – tres veces más que lo que producen los humanos–.

Y en adición a la contaminación de nuestro suministro de agua, también está contaminando nuestros hogares. Una investigación de la Universidad de Arizona encontró más heces residuales y desperdicios en la cocina de un omnívoro promedio que en los basureros de sus baños. Esto debido principalmente a la carne que llevan a sus casas.

Los animales viven en sus propias heces y orina y cuando los matan y empaquetan, traen consigo sus heces y orina. A tu hogar. También traen pesticidas, antibióticos, hormonas de crecimiento, colesterol y grasas saturadas.

Con esto en mente: los estudios sugieren que si todos dejáramos de alimentarnos con animales y con productos derivados de animales mañana mismo, veríamos una caída significativa en los niveles de obesidad, enfermedades cardiacas, diabetes y algunos cánceres. No tenemos una epidemia sanitaria mundial; tenemos una epidemia de ganadería a nivel mundial. Una parte muy grande del presupuesto de salud del mundo occidental está dedicado a curar enfermedades que son consecuencias directas del consumo de productos animales.

Y no soplaré muy fuerte del cuerno con el que invoco a otros veganos, pero ellos tienen tasas considerablemente más bajas de obesidad, diabetes y algunos cánceres. Cuando le hablo a las personas del área ganadera y de comer carne, muchos me dicen: “Pero la carne es más económica”. Y lo es. Pero solo porque está fuertemente subsidiada por nuestros impuestos. En los Estados Unidos gastamos billones de dólares anuales en subsidios directos e indirectos a las industrias de carne y leche. Esos billones de dólares provienen de los impuestos que pagamos y están subsidiando a un producto que arruina al medioambiente y daña nuestra salud.

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Subsidiamos los granos con los que alimentan al ganado. Subsidiamos el agua que se usa para la producción ganadera. Nosotros, los que pagamos nuestros impuestos, subsidiamos al sector ganadero. ¿Y qué obtenemos a cambio? Gases de cambio climático. Y trillones de kilos de desperdicio animal que contamina nuestros lagos y ríos y reservas naturales. Obtenemos un producto que causa cáncer, diabetes, enfermedades cardiacas y obesidad.

Y, dejando lo mejor para el final, también terminamos con enfermedades zoonóticas. “Zoonótica” es una palabra divertida y que suena elegante. Suena como si se refiriera a una parte muy erudita de un zoológico, en la cual los animales leen libros y viven en botes. Pero las enfermedades zoonóticas no son ni divertidas ni elegantes. Puede que algunas de ellas te suenen conocidas: E.coli, Salmonella, Síndrome Respiratorio Agudo (SARS), Gripe Aviar, Ébola, e incluso algunas muy familiares como la viruela y el resfrío común. Las enfermedades zoonóticas vienen de los animales, y en muchos casos, de la ganadería.

Afortunadamente, hasta ahora hemos podido tratar la mayoría de las enfermedades zoonóticas con antibióticos. Pero el problema es el siguiente: los animales en las granjas ganaderas están tan enfermos y tan malas condiciones, que lo único que evita que mueran antes de ser llevadas al matadero son los antibióticos. Se les da cantidades obscenas de antibióticos mientras viven y ellos están luego en su leche, huevos y carne.

Cuando comes un animal, comes su grasa y músculos pero también todos los antibióticos que se le han dado a ese animal durante su vida. El doble golpe de las enfermedades zoonóticas es causado por la ganadería: los animales son la fuente de las enfermedades zoonóticas, pero también son la fuente de la resistencia a los antibióticos. Y por eso es que las enfermedades zoonóticas pueden matarnos, especialmente debido a que la ganadería ha creado super-bacterias que no responden a los antibióticos convencionales.

Ese es el entretenido mundo de la ganadería. Un resumen simple:

Ganadería:

Usa toneladas de granos que podrían usarse para alimentar a personas en forma directa. Usa toneladas de agua fresca que podría usarse para cultivar alimentos saludables. Produce toneladas de orina y heces que arruinan nuestros lagos, ríos y agua potable. Es responsable de aproximadamente el 18% de las emisiones de gases invernadero. Contribuye a la obesidad, diabetes, enfermedades cardiacas y cáncer. Causa enfermedades zoonóticas epidémicas. Contribuye a la creación de super-bacterias resistentes a los antibióticos. Y es fuertemente subsidiada por nuestros impuestos.

Como especie, nos vemos cara a cara con problemas complicados y que aparentemente no tienen solución. Y además nos enfrentamos a la ganadería. Así que en vez de enfocarnos en los problemas duros y que aparentemente no pueden ser solucionados (como el curar la calvicie) simplemente enfoquémonos en algo fácil y con un beneficio fenomenal: poner fin a la ganadería.

Todo lo que debemos hacer es dejar de subsidiarla y dejar de comprar productos animales. Simple. Y los gases de cambio climático se reducen en un 18%. La hambruna podría terminar. El agua fresca podría volverse limpia y más abundante. Podrían disminuir las muertes por cánceres y enfermedades cardiacas y diabetes y obesidad. Así como también las enfermedades zoonóticas.

Realmente es así de fácil. Hemos logrado superar cosas difíciles en el pasado. Hemos terminado con la esclavitud. Les hemos extendido a todos el derecho a voto. Hemos aprobado leyes que prohíben que los niños trabajen en fábricas. Avanzamos hacia una época en la que el fumar cigarros se verá como una memoria viciada y distante.

Podemos lograrlo. Tenemos que lograrlo. Nuestra dependencia en la ganadería es lo que, literalmente, nos está matando y arruinando el clima de nuestro planeta. Terminaré citando a Albert Einstein:

“Nada beneficiará tanto la salud humana e incrementará las posibilidades de supervivencia de la vida sobre la Tierra, como la evolución hacia una dieta vegetariana”. -Albert Einstein

Autor: Moby / Fuente: www.upsocl.com

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Síntomas que sugieren una tiroides lenta

La mayoría de las personas saben que su tiroides es importante para controlar su metabolismo y el peso corporal. Pero ¿sabía usted que la depresión, enfermedades del corazón, fatiga crónica, fibromialgia, síndrome premenstrual, síntomas de la menopausia, dolores musculares y articulares, síndrome del intestino irritable o la enfermedad autoinmune en realidad podrían indicar un problema con la tiroides?

Los signos clásicos de una glándula tiroides inactiva incluyen aumento de peso, letargo, mala calidad del cabello y de las uñas, pérdida de cabello, piel seca, fatiga, manos y pies fríos, y estreñimiento – y estos síntomas son bien conocidos.

Sin embargo, algunas de las condiciones que posiblemente no se relacionen con la tiroides incluyen:

  • Colesterol alto
  • Menstruación irregular
  • Libido baja
  • Esterilidad
  • Enfermedad de las encías
  • Retención de líquidos
  • Enfermedades de la piel como el acné y eczema
  • Problemas de memoria
  • Pobre resistencia

Y de hecho, existen muchas más condiciones que pueden asociarse con la función tiroidea lenta. Su tiroides juega un papel en casi todos los procesos fisiológicos. Cuando está fuera de equilibrio, también usted lo está. Por esta razón es que es importante entender cómo funciona su glándula tiroidea y lo que puede causar que este fuera de control.

Lo triste de todo esto es que la mitad de todas las personas con hipotiroidismo nunca son diagnosticadas. Y de los que son diagnosticados, muchos no son adecuadamente tratados, lo que resulta en la recuperación parcial en el mejor de los casos.

Hipotiroidismo: la epidemia oculta

Hipotiroidismo simplemente significa que usted tiene una tiroides inactiva o poco activa, que produce menos de la cantidad adecuada de hormona tiroidea.

El hipotiroidismo “Subclínico” significa que usted no tiene síntomas obvios y los resultados de las pruebas de laboratorio son ligeramente anormales. Me gustaría comentar estas pruebas a medida que vamos avanzando, ya que son una fuente de gran confusión para los pacientes, así como para muchos profesionales de la salud.

Los problemas de tiroides, lamentablemente se han vuelto bastante comunes.

Los mismos factores de estilo de vida que contribuyen a las altas tasas de obesidad, cáncer y diabetes están causando estragos en su tiroides… ellos son: el azúcar, los alimentos procesados, el estrés, las toxinas ambientales y la falta de ejercicio, todos ellos son contribuidores pesados.

Más del 10 por ciento de la población general en los Estados Unidos, y 20 por ciento de las mujeres mayores de 60, tienen hipotiroidismo subclínico. Sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de estas personas están siendo tratadas1

¿A qué se debe eso?

Mucho de esto tiene que ver con la mala interpretación y falta de entendimiento de las pruebas de laboratorio, en particular la TSH (hormona estimulante de la tiroides). La mayoría de los médicos creen que si el valor de TSH se encuentra dentro del rango de “normal”, su tiroides está bien. Pero cada vez hay más médicos y personas descubriendo que el valor de TSH es extremadamente poco fiable para el diagnóstico de hipotiroidismo.

Y el rango de un TSH “normal” sigue cambiando.

En un esfuerzo por mejorar el diagnóstico de la enfermedad de la tiroides, en el 2003 la Asociación Americana de Endocrinólogos Clínicos (AACE por sus siglas en ingles) revisó el rango “normal” TSH como 0.3 a 3.042.  La gama anterior se definió como 0.5 y 5.0, lo que levanto sospechas en los casos más notorios de hipotiroidismo.

Sin embargo, la nueva gama todavía no es del todo fiable como único indicador de una glándula tiroides lenta. Simplemente no se puede identificar un valor de TSH “normal” en todas las personas, independientemente de su edad, salud u otros factores.

Habiendo dicho eso, aunque la mayoría de los médicos que siguen cuidadosamente esta condición, reconocer que cualquier valor de TSH mayor de 1.5 podría ser un fuerte indicio de que el hipotiroidismo está presente.

Su valor de TSH es sólo parte de la historia, y sus síntomas, hallazgos físicos, su genética, el estilo de vida y antecedentes de salud también son consideraciones importantes. Solamente cuando los médicos aprendan a tratar al paciente y no a la prueba del laboratorio, entonces empezaran a hacer progresos contra la enfermedad de la tiroides.

El primer paso es entender el funcionamiento de la tiroides

La glándula tiroidea se encuentra en la parte frontal del cuello y es parte de su sistema endocrino o sistema hormonal. Produce las principales hormonas del metabolismo que controlan cada función en el cuerpo3.  Las hormonas tiroideas interactúan con todas sus otras hormonas como la insulina, el cortisol y las hormonas sexuales como el estrógeno, la progesterona y la testosterona.

El hecho de que estas hormonas estén unidas entre sí y en constante comunicación explica por qué una tiroides infeliz está asociada con tantos síntomas y enfermedades generalizados.

Esta pequeña glándula tiroidea produce dos hormonas principales: la T4 y T3. Alrededor del 90 por ciento de la hormona producida por la glándula está en la forma T4, la forma inactiva. El hígado convierte este T4 en T3, la forma activa, con la ayuda de una enzima.

La tiroides también produce T2, otra hormona, que actualmente es el componente menos comprendido de la función tiroidea y el tema de muchos estudios en curso.

Las hormonas tiroideas trabajan en un circuito de retroalimentación con su cerebro – especialmente su hipófisis y el hipotálamo – para la regular la liberación de la hormona tiroidea. Su pituitaria produce la hormona liberadora de tiroides (TRH por sus siglas en ingles), y su hipotálamo hace TSH. Si todo funciona correctamente, usted producirá lo necesario y usted tendrá las cantidades adecuadas de T3 y T4.

Estas dos hormonas – T3 y T4 – son las que controlan el metabolismo de todas las células de su cuerpo. Pero su delicado equilibrio puede verse alterado por desequilibrios nutricionales, toxinas, alergenos, infecciones y el estrés.

Si el T3 es inadecuado, ya sea por la producción insuficiente o no convertir correctamente la T4, el sistema entero sufre.

Puede darse cuenta como la T3 es muy importante ya que es quien le indica al núcleo de las células enviar mensajes a su ADN para poner en marcha el metabolismo para la quema de grasa. Por esa razón es que la T3 disminuye los niveles de colesterol, el pelo vuelve a crecer, y le ayuda a mantenerte delgado.

Cómo saber si usted es hipotiroideo

La identificación de hipotiroidismo y su causa es un asunto complicado. Muchos de los síntomas se superponen con otros trastornos, y muchos son vagos. Los médicos a menudo omiten un problema de tiroides, ya que se basan en solo unas pocas pruebas tradicionales, por lo que no se detectan otras pistas del problema.

Pero usted puede proporcionar las pistas que faltan.

Entre más cuidadosamente identifique sus propios síntomas y factores de riesgo y presente la imagen completa a su médico de una manera organizada, más fácil será que su médico le ayude.

A veces las personas con hipotiroidismo tienen fatiga o lentitud significativa, especialmente en la mañana. Usted puede tener ronquera sin ninguna razón aparente. A menudo, las personas con hipotiroidismo tardan mucho en calentarse, incluso en una sauna, y no sudan con el ejercicio ligero. Bajo estado de ánimo y depresión son síntomas comunes.

Un intestino lento y estreñimiento son pistas importantes, especialmente si usted toma suficiente agua y fibra.

¿Tiene la parte superior externa de las cejas delgadas o le hacen faltan? Esto es a veces una indicación de tiroides baja. Las infecciones crónicas recurrentes también son vistas, ya que la función tiroidea es importante para el sistema inmunológico.

Otro signo revelador del hipotiroidismo es una baja temperatura corporal basal (BBT por sus siglas en ingles), menos de 97.6 grados F4, un promedio durante un mínimo de 3 días. Lo mejor es obtener un termómetro BBT para evaluar esto.

¿Qué hay de su historial familiar? ¿Tiene parientes cercanos con problemas de tiroides?

Algunos de los antecedentes familiares que sugieren que podrían tener un mayor riesgo de hipotiroidismo incluyen:

  • Tiroides de alta o baja función
  • Bocio
  • Cabello gris prematuramente
  • er zurdo
  • Diabetes
  • Enfermedades autoinmunes (artritis reumatoide, lupus, sarcoidosis, síndrome de Sjogren, etc)
  • Enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa
  • Esclerosis múltiple (MS por sus siglas en ingles)
  • Niveles elevados de colesterol

Puede ser útil tomar un examen de tiroides en línea, como una forma de empezar. Mary Shomon tiene una buena. Algunos de los síntomas clásicos fueron mencionados anteriormente, pero hay muchos más – demasiados para enumerarlos aquí.

Si usted sospecha que puede tener hipotiroidismo, debe consultar con un profesional de salud que pueda evaluar esto, incluyendo la solicitud para realizarse las pruebas básicas de laboratorio sobre la función tiroidea.

Prueba de laboratorio

A pesar de que las pruebas de laboratorio no son el fin de todo para diagnosticar un problema de tiroides, son una parte valiosa del proceso de diagnóstico general. La clave es identificar todos los síntomas.

Nuevos estudios sugieren una alta incidencia de hipotiroidismo en los occidentales. Muchos casos son subclínicos, e incluso “sublaboratory”, los cuales no muestran en absoluto mediciones de laboratorio estándar.

La coexistencia de hipotiroidismo subclínico, a menudo desencadena o agrava otras enfermedades crónicas, como las enfermedades autoinmunes, por lo que la tiroides debe ser tratada con cualquier enfermedad crónica.

Muchos médicos realizaran solo una – un nivel de TSH. Esta es una prueba muy insuficiente y carece de sentido relativamente por sí mismo, así como una pérdida de su dinero. Sería como decir que el agua es limpia solo porque tiene buen sabor.

Recomiendo el siguiente panel de pruebas de laboratorio, si usted desea obtener la mejor imagen de lo que su tiroides está haciendo:

  • TSH – la versión de alta sensibilidad. Esta es la mejor prueba. Pero tenga cuidado ya que la mayoría de todos los rangos “normales” son simplemente erróneos. El nivel ideal para TSH está entre 1 y 1.5 mUI / L (mili-unidades internacionales por litro)
  • T4 libre y T3 libre. El nivel normal de T4 libre se sitúa entre 0.9 y 1.8 ng/dl (nano gramos por decilitro). T3 debe estar entre los 240 y 450 pg/dl (pico gramos por decilitro).
  • Anticuerpos tiroideos, incluyendo anticuerpos tiroideos peroxidasa y anticuerpos anti-tiroglobulina. Esta medida ayuda a determinar si su cuerpo esta atando su tiroides, reaccionando a sus propios tejidos (es decir, reacciones autoinmunes). Los médicos casi siempre omiten esta prueba.
  • Para los casos más difíciles TRH (liberación de la hormona tiroidea) puede medirse utilizando la prueba de estimulación con TRH. TRH ayuda a identificar hipotiroidismo, que es causada por la insuficiencia de la glándula pituitaria.

Otras pruebas que pueden ser indicadas en los casos más complejos son una gammagrafía tiroidea, aspiración con aguja fina y la ecografía tiroidea. Pero estas son pruebas especializadas que su médico usará sólo en un número reducido de casos, en situaciones especiales.

Incluso si todas las pruebas de laboratorio son “normales”, si usted tiene múltiples síntomas de tiroides, usted aun puede tener hipotiroidismo subclínico.

Como mantener una tiroides saludable en un mundo tóxico

Ahora que usted ya ha entendido la importancia de su tiroides y cómo funciona, vamos a echar un vistazo a los factores que fácilmente puede causar problemas con su glándula tiroidea.

Alimentación

Sus opciones de estilo de vida determinan–en gran medida-la forma como su tiroides funciona.

Si usted sigue mi plan para comer según su tipo nutricional5, con mi plan de nutrición su metabolismo será más eficiente, y su tiroides tendrá un tiempo más fácil para mantener todo bajo control. Comer según su tipo nutricional normalizará el azúcar en la sangre y los niveles de lípidos y mejorara su sistema inmunológico, ya que su tiroides tendrá menos obstáculos que superar.

Eliminar la comida chatarra, alimentos procesados, edulcorantes artificiales, grasas trans, y cualquier cosa con los componentes químicos. Coma los alimentos enteros, sin procesar, y elija orgánicos como sea posible.

Gluten y otras sensibilidades alimenticias

La sensibilidad al gluten y a los alimentos6 son una de las causas más comunes de la disfunción de la tiroides debido a que causan inflamación.

El gluten provoca respuestas autoinmunes en muchas personas y puede ser responsable por la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad tiroidea autoinmune común. Aproximadamente el 30 por ciento de las personas con tiroiditis de Hashimoto tiene una reacción autoinmune al gluten, y por lo general pasa desapercibida.

Esto funciona así, el gluten puede hacer que su sistema digestivo funcione mal, por lo que los alimentos que comemos no son completamente digeridos (Síndrome del Intestino Permeable7 ). Estas partículas de alimentos puede ser absorbido por el torrente sanguíneo, donde su cuerpo los identifica erróneamente como antígenos – sustancias que no deberían estar allí – nuestro cuerpo produce anticuerpos contra ellas.

Estos antígenos son similares a las moléculas en su glándula tiroidea. Así que su cuerpo accidentalmente ataca su tiroides. Esto se conoce como una reacción autoinmune o en la cual se ataca el mismo.

Se pueden hacer pruebas para el gluten y otras sensibilidades alimentarias, lo que implica medir los anticuerpos IgG e IgA8.

Soya

Otro alimento que es malo para la tiroides es la soya9. La soya NO es el alimento natural que las empresas agrícolas y alimentarias nos hicieron creer.

La soya es rica en isoflavonas (o bociógenos), que son perjudiciales para la glándula tiroidea. Miles de estudios ahora vincular los alimentos de soya con la malnutrición, el estrés digestivo, debilidad del sistema inmunológico, deterioro cognitivo, trastornos de la reproducción, infertilidad y una multitud de otros problemas – además de dañar su tiroides10.

Los productos de soya fermentada orgánica como natto, miso, tempeh, son los únicos productos de soya adecuados para el consumo. Los productos de soya no fermentada son los que no debería consumir.

Aceite de coco

El aceite de coco es uno de los mejores alimentos que puede comer para su tiroides11. El aceite de coco es una grasa saturada compuesta por triglicéridos de cadena media (MCT por sus siglas en ingles), conocidos por aumentan el metabolismo y promover la pérdida de peso.

El aceite de coco es muy estable (su vida útil es de 3 a 5 años a temperatura ambiente), de modo que su cuerpo no es muy susceptible al estrés oxidativo en comparación con muchos otros aceites vegetales. Y le aceite de coco no interfiere con la conversión de T4 a T3, así como lo hacen otros aceites.

Yodo

El yodo es un componente clave para la hormona de tiroidea12. De hecho, los nombres de las diferentes formas de la hormona tiroidea, reflejan el número de moléculas de yodo unido – T4 tiene cuatro moléculas de yodo conectados, y T3 tiene tres – que muestra lo que una parte importante de yodo juega en bioquímica tiroidea.

Si usted no está recibiendo suficiente yodo en su alimentación (la mayoría de los estadounidenses no lo obtienen13), no importa qué tan saludable es su glándula tiroidea, ella, cuanta con la materia prima para producir suficiente hormona tiroidea.

Cloro, flúor y bromo son también culpables por la función tiroidea, y puesto que son haluros como el yodo, compiten por los receptores de yodo.

Si usted está expuesto a una gran cantidad de bromo, no almacenara el yodo que necesita. El bromo está presente en muchos lugares de su mundo cotidiano – plásticos, pesticidas, tratamientos de hidromasaje, retardadores de fuego, algunas harinas y productos de panadería, e incluso algunas sodas.

También asegúrese de que el agua que toma este filtrada. El fluoruro es particularmente nocivo para su glándula tiroides14. No todos los filtros de agua15 de eliminar el fluoruro, así que asegúrese de filtrarla.

El estrés y la función adrenal

El estrés es uno de los peores atacantes de la tiroides. Su función tiroidea está íntimamente ligada a su función suprarrenal, la cual es íntimamente afectada por la forma de controlar el estrés.

Muchos de nosotros estamos bajo estrés crónico, lo que resulta en un aumento de los niveles de adrenalina y cortisol, y el cortisol elevado tiene un impacto negativo sobre la función tiroidea. Los niveles de hormona tiroidea disminuyen durante el estrés, mientras que en realidad necesita más hormonas tiroideas durante momentos de estrés.

Cuando el estrés se vuelve crónico, el flujo de sustancias químicas de estrés (adrenalina y cortisol) producida por las glándulas suprarrenales, interfiere con las hormonas tiroideas y puede contribuir a la obesidad, presión arterial alta, colesterol alto, azúcar en la sangre inestable, y más.

Una respuesta al estrés prolongado puede llevar al agotamiento suprarrenal16 (también conocido como fatiga adrenal), que es a menudo descubierta junta con la enfermedad de la tiroides.

Las toxinas ambientales ponen tensión adicional en su cuerpo. Contaminantes tales como la petroquímica, organoclorados, pesticidas y aditivos alimentarios químicos afectan negativamente la función tiroidea.

Uno de las mejores desestresantes es el ejercicio, por esa razón es que es tan benéfico para la tiroides.

El ejercicio estimula directamente la glándula tiroidea para que secrete más hormona tiroidea. El ejercicio también aumenta la sensibilidad de todos los tejidos de la hormona tiroidea. Incluso se piensa que muchos de los beneficios del ejercicio son directamente derivados por una mejorada función tiroidea.

Incluso algo tan simple como caminar por 30 minutos es una gran forma de ejercicio, y todo lo que necesita es un buen par de zapatos para caminar. No se olvide de agregar el entrenamiento de resistencia a su rutina de ejercicios, ya que el aumento de su masa muscular ayuda a aumentar su tasa metabólica.

También asegúrese de dormir lo suficiente. El sueño inadecuado contribuye al estrés y evita que el cuerpo se regenere por completo.

Finalmente, una excelente manera de reducir el estrés es una herramienta psicología de energía, como la técnica Meridian tapping Technique (MTT por sus siglas en ingles). Cada vez son más las personas que están practicando MTT y experimentar resultados asombrosos17.

Opciones de tratamiento para una tiroides lenta

He aquí algunas sugerencias que pueden ser utilizadas para el apoyo general de la tiroides, así como el tratamiento de uno de bajo rendimiento:

  • Coma bastantes vegetales marinos como las algas, que son ricas en minerales y yodo (hijiki, wakame, arame, dulse, nori, kombu). Esta es probablemente la forma más ideal de la suplementación de yodo, ya que también están cargados con muchos otros nutrientes benéficos.
  • Coma nueces del Brasil, que son ricas en selenio.
  • Reciba suficiente luz solar para optimizar sus niveles de vitamina D, y si usted vive donde la luz solar es limitada, utilice los suplementos de vitamina D318.
  • Coma alimentos ricos en vitamina A, como diente de león, zanahoria, espinaca, col rizada, acelga, berza y ​​papa dulce.
  • Asegúrese de que usted está comiendo suficientes ácidos grasos omega-3.
  • Utilice en su cocina el aceite puro de coco orgánico- es ideal para frituras y saltear muchas diferentes carnes y verduras.
  • Filtre el agua potable y el agua de su baño.
  • Filtre el aire, ya que es una de las formas que recibe los contaminantes ambientales.
  • Utilice una sauna de infrarrojos para ayudar a combatir las infecciones y desintoxicar el cuerpo de los productos petroquímicos, metales, PCBs, pesticidas y mercurio.
  • Tomar Chlorella19 es otra ayuda para una excelente desintoxicación.
  • Muchas mujeres que sufren de desequilibrios hormonales reportan importantes beneficios de la hierba de América del Sur llamada maca.
  • Adopte medidas concretas para minimizar el estrés… la relajación, la meditación, los baños calientes, el EFT, lo que le funcione a usted.
  • Ejercicio, ejercicio, ejercicio

Reemplazo de la hormona tiroidea

Si sabe que su función tiroidea es pobre, a pesar de hacer los cambios de estilo de vida ya discutidos, entonces podría ser el momento de optar por la suplementación tiroidea.

Tomar hormona tiroidea debe realizarse sólo después de haber descartado otras condiciones que podrían estar causando la disfunción tiroidea como fatiga adrenal, gluten u otras alergias alimentarias, desequilibrio hormonal, etc. Siempre es mejor hacer funcionar nuevamente su tiroides con el tratamiento de la causa subyacente, en vez de tomar una fuente externa de hormona tiroidea.

Pero a veces la suplementación es necesaria.

El tratamiento farmacéutico convencional por lo general consiste en reemplazar sólo T4 en forma de Synthroid, Levoxyl, Levothyroid, Unithroid, y Levotiroxina, dejando que su cuerpo la convertía en T3.

Sin embargo, la investigación ha demostrado que una combinación de T4 y T3 es a menudo más eficaz que la T4 sola. La conversión de T4 a T3 puede verse obstaculizada por deficiencias nutricionales como selenio bajo, ácidos grasos omega-3 inadecuados, zinc bajos, productos químicos del medio ambiente, o por el estrés.

Muchas veces, el tomar solo T4 obtendrá beneficios parciales.

Tomar T3 solo suele ser demasiado estimulante. El medicamento Cytomel es una forma de T3 que acciona muy rápido la cual puede causar palpitaciones, ansiedad, irritabilidad e insomnio. Nunca recomendaría este medicamento.

El mejor enfoque sin duda alguna es la terapia combinada de T4 y T3.

Los productos naturales para la tiroides, como ArmourThyroid20, son una combinación de T4, T3 y T2 hecho de tiroides porcina disecada, o seca. Armour Thyroid ha recibido una mala reputación en los últimos años, percibido por los médicos al ser inestable y poco fiable en términos de dosis. Sin embargo, muchas mejoras han sido hechas al producto, lo que hoy en día lo hace una opción segura y eficaz para tratar el hipotiroidismo.

De hecho, un estudio realizado hace diez años demuestra claramente que los pacientes con hipotiroidismo mostraron mayores mejorías en el estado de ánimo y la función cerebral, al recibir el tratamiento con Armour Thyroid en que comparación que si hubieran recibido Synthroid21.

El rango para una dosis adecuada de Armour Thyroid es de 15 y 180 miligramos, dependiendo del individuo. Usted necesitará una receta médica.

Una vez que se haya remplazado la tiroides, no necesariamente tendrá que tomar por el resto de su vida, esto es un error común. Una vez que todos los factores que ocasionaron la disfunción de la tiroides se hayan corregido, usted puede ser capaz de reducir o interrumpir el reemplazo de hormona tiroidea.

Una vez que haya remplazado la hormona tiroidea, le recomiendo controlar su progreso, prestando atención a cómo se siente, además de los estudios de laboratorio normales.

También puede revisar rutinariamente la temperatura corporal basal. Si usted está en la dosis correcta, su TBC debe ser de 98.6 grados F.

Si usted comienza a sentir síntomas tales como ansiedad, palpitaciones, diarrea, presión arterial alta, o un pulso en reposo de más de 80 latidos por minuto, la dosis es probablemente demasiado alta ya que estos son síntomas de hiper tiroidismo, y usted debe informar inmediatamente a su médico.

Consideraciones finales

Un problema de tiroides no es diferente a cualquier otra enfermedad crónica – si desea corregir el problema, debe abordar los problemas desde la causa. El camino hacia el bienestar puede implicar una variedad de giros y vueltas antes de encontrar lo que funciona para usted.

Pero aguante.

Si se enfoca en ella desde una perspectiva integral y holística, con el tiempo se dará cuenta de que todos los pequeños pasos que usted toma en última instancia, la harán sentirse mejor de lo que jamás hubiera imaginado.

 

Por el Dr. Mercola / Fuente: http://espanol.mercola.com


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Los secretos curativos del sol. Parte 4

Los secretos curativos del sol

Qué es lo que hace que el Sol sea tan «peligroso»:
la relación con la grasa

La luz solar produce más beneficios en las personas que siguen una dieta equilibrada, acorde con sus necesidades y su tipo corporal. Los baños de sol pueden ser peligrosos, en cambio, para quienes lleven una dieta rica en alimentos acidificantes y altamente procesados, y abundante en grasas refinadas o productos fabricados con ellas. El alcohol, el tabaco y otras sustancias que diezman las vitaminas y los minerales, así como los medicamentos alopáticos y las drogas alucinógenas, pueden hacer que la piel sea muy vulnerable a la radiación ultravioleta. Concretamente, las grasas poliinsaturadas, como las que contienen los productos refinados de los que se ha eliminado la vitamina E, como los aceites vegetales refinados, la mayonesa, las salsas preparadas y la mayoría de las margarinas, agravan el riesgo de sufrir cáncer de piel y de la mayoría de los demás tipos de cáncer. Según la publicación Archives of Internal Medicine, de 1998, las grasas poliinsaturadas incrementan un 69 % el riesgo de las mujeres de sufrir cáncer de mama. Por el contrario las grasas monoinsaruradas, como las que contiene el aceite de oliva, reducen ese riesgo un 45 %.

Los aceites sin procesar, prensados, contienen ambos tipos de grasas en diferentes grados. Los dos tipos de grasa son útiles para el organismo. El aceite de sésamo, por ejemplo, tiene un 50 % de grasas poliinsaturadas y un 50 % de grasas monoinsaturadas. Cuando las grasas monoinsaruradas se eliminan del aceite durante el proceso de refinado, las grasas poliinsaturadas se tornan altamente reactivas y dañan las células.

Este fenómeno es muy fácil de entender. Las grasas poliinsaturadas son más sensibles a la peroxidación lipídica (se vuelven rancias con mayor facilidad) que las monoinsarutadas. En otras palabras, atraen rápidamente a un gran número de radicales libres de oxígeno y se oxidan. Los radicales del oxígeno se generan cuando las moléculas de oxígeno pierden un electrón, lo que hace que resulten altamente reactivas. Esos radicales libres pueden pasar rápidamente a atacar y dañar las células, los tejidos y los órganos. Pueden formarse en las grasas poliinsaturadas refinadas cuando éstas se exponen a la luz solar antes de su consumo. Los radicales libres se pueden formar también en los tejidos después de haberse ingerido el aceite. Las grasas poliinsaturadas de los aceites refinados son difíciles de digerir, pues carecen de su fibra natural y ya no cuentan con su protector natural contra los radicales libres, La vitamina E, un potentísimo antioxidante (la vitamina E interfiere en el proceso de oxidación). Esta vitamina, junto a muchos otros nutrientes valiosos, se extrae y se destruye durante el proceso de refinado. Una hamburguesa y unas patatas fritas inundan el organismo de radicales libres, pues ambas cosas se cocinan con aceites refinados. Calentar esos aceites hace que se incremente la oxidación y, por consiguiente, provoca daños en los tejidos.

La mayoría de la gente ignora qué sucede con el aceite una vez se extrae de La semilla o del fruto. A fin de alargar la vida del aceite, clarificarlo y eliminar su olor original, se baña en un disolvente de petróleo, se «desgoma» o coloca en agua caliente y se centrifuga para separar diversas sustancias. Para refinarlo, el aceite se mezcla con una sustancia alcalina, como lejía o soda cáustica; después se agita, se calienta de nuevo, se blanquea, se hidrogena para estabilizarlo y, finalmente, se desodoriza. Para que dure más tiempo los fabricantes añaden conservantes y otros aditivos. Si bien todo el proceso prolonga la duración del aceite, no impide que se vuelva rancio antes de su fecha de caducidad. Los tratamientos químicos a los que se somete el aceite enmascaran los efectos de la ranciedad, lo que hace que esos aceites resulten muy peligrosos para el confiado consumidor.

Las grasas saturadas son sólidas y se encuentran en productos como la manteca y la mantequilla. Contienen grandes cantidades de antioxidantes naturales, por lo que son más seguras contra la oxidación provocada por los radicales libres. También se digieren con gran facilidad. Las grasas poliinsaturadas de los aceites refinados (desprovistas de sus grasas monoinsaturadas), por otro lado, son prácticamente indigeribles y, por consiguiente, peligrosas para el cuerpo. La margarina, por ejemplo, se diferencia del plástico tan sólo por una molécula, por lo que resulta extremadamente difícil de digerir. Los radicales libres, limpiadores naturales del cuerpo, intentan acabar con el intruso grasiento que se adhiere a las paredes de las células, pero cuando los radicales destruyen esas grasas dañinas, dañan también las paredes celulares. Esto se considera una de las principales causas del envejecimiento y de las enfermedades degenerativas. Además, nos muestra cómo algo tan necesario como los radicales del oxígeno pueden llegar a ser dañinos si exponemos el cuerpo a sustancias químicas y a alimentos artificiales.

Diversas investigaciones han demostrado que de cada 100 personas que consumen grandes cantidades de grasas poliinsaturadas, 78 muestran notables signos clínicos de envejecimiento prematuro, y también tienen un aspecto mucho más envejecido que otras personas de la misma edad. Por el contrario, en un reciente estudio sobre la relación entre las grasas de la dieta y el riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer, los investigadores se sorprendieron al descubrir que las grasas naturales pueden llegar a reducir realmente el riesgo de sufrir esa enfermedad hasta en un 80 %; el estudio demostró que el grupo con el índice más bajo de Alzheimer consumía aproximadamente 38 g diarios de esas grasas saludables, mientras que los miembros del grupo más propenso a la enfermedad consumían tan sólo la mitad de esa cantidad.

Las células de los tejidos dañadas por una actividad anormal de los radicales libres son incapaces de reproducirse como es debido, de manera que las funciones principales del organismo se reducen, entre ellas las de los sistemas inmunológico, digestivo, nervioso y endócrino. Desde que durante y después de La Segunda Guerra Mundial se introdujo a gran escala el consumo de grasas refinadas poliinsaturadas, las enfermedades degenerativas han aumentado de modo alarmante, y el cáncer de piel es una de ellas. De hecho, las grasas poliinsaturadas han hecho que la luz solar resulte «peligrosa», algo que nunca hubiera ocurrido si los alimentos no se hubieran alterado y manipulado como ocurre en la actualidad. Cuando se eliminan las grasas poliinsaturadas de los alimentos en los que se encuentran, necesitan ser refinadas, desodorizadas, e incluso hidrogenadas, según el alimento para el que se vayan a usar. Durante este proceso, algunas de las grasas poliinsaturadas experimentan transformaciones químicas, convirtiéndose en ácidos grasos trans (grasas trans), a menudo llamados «aceites vegetales hidrogenados». La margarina puede llegar a tener hasta un 54 % de ellas y las grasas vegetales hasta un 58 %.

Las etiquetas de los alimentos informan si los aceites vegetales están hidrogenados. La mayoría de los alimentos procesados los contienen, entre ellos el pan, las tostadas, las patatas fritas, los donuts, las galletitas saladas, los dulces, la repostería industrial, toda la bollería, los pasteles y los dulces glaseados, las comidas preparadas congeladas, las salsas, las verduras congeladas y los cereales para el desayuno. Dicho de otro modo: prácticamente todos los alimentos que se almacenan, procesan, refinan, conservan y no son frescos suelen contener grasas trans. Estas grasas inhiben la capacidad de las células de utilizar el oxígeno, que es necesario para quemar los nutrientes y convertirlos en dióxido de carbono y agua. De este modo, Las células, incapaces de completar su proceso metabólico, pueden tornarse cancerosas. (La tendencia actual a eliminar las grasas trans de los alimentos no hace más que sustituir una grasa dañina por otra grasa igual de dañina, elaborada artificialmente. A todos los efectos prácticos, las nuevas grasas producidas artificialmente no son mejores que las viejas grasas trans.)

Las grasas trans también contribuyen a espesar la sangre al aumentar la adherencia de las plaquetas. Esto multiplica el riesgo de que se formen coágulos de sangre y se creen depósitos de grasa, lo que puede provocar una cardiopatía. Las investigaciones llevadas a cabo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, donde se observaron durante ocho años los hábitos alimenticios de 85.000 mujeres, demostraron que aquellas que habían tomado margarina corrían un mayor riesgo de sufrir enfermedades coronarias. Estudios posteriores han mostrado que los ácidos grasos trans impiden que el organismo genere lipoproteína de baja densidad (LDL), el llamado colesterol malo, y de ese modo el colesterol en sangre aumenta a niveles anómalos. Un estudio galés vinculaba la concentración de esas grasas trans artificiales en la grasa corporal con la muerte por fallo cardíaco. El gobierno holandés ha prohibido ya cualquier producto que contenga ácidos grasos trans.

Se ha demostrado, asimismo, que las grasas poliinsaturadas acaban con la Inmunidad. Por esa razón, hoy en día se utilizan en pacientes a los que se les ha trasplantado un riñón o que han recibido injertos de piel de otros individuos. De este modo se ayuda a que el paciente receptor no rechace el tejido extraño, pero, claro está, eso le deja vulnerable ante cualquier infección y enfermedad. El mismo procedimiento se lleva a cabo en el caso de las llamadas enfermedades autoinmunes, en las que el sistema inmunológico intenta acabar con las células del propio organismo, es decir, con aquellas que se han vuelto tóxicas y constituyen un riesgo para la supervivencia del cuerpo. La tragedia de todo esto es que estos tratamientos no modifican los índices de mortalidad globales; sólo cambia la causa de la muerte. La moraleja es que si una persona no quiere dañar o destruir su sistema inmunológico no debe tomar grasas y aceite refinados y alterados industrialmente.

Lo que realmente daña y quema la piel

Una persona que consume en su dieta grasas poliinsaturadas y expone la piel a los rayos ultravioleta hasta enrojecer produce unas sustancias de tipo hormonal llamadas prostaglandinas a partir del ácido linoleico contenido en las grasas. Las prostaglandinas acaban con el sistema inmune, lo que contribuye al desarrollo de tumores. Además, las grasas poliinsaturadas vienen acompañadas de la producción de radicales libres, que pueden causar estragos en las células. Si se añade crema de protección solar a la piel, se consigue la combinación química idónea para producir cáncer de piel, especialmente en las zonas más expuestas al sol.

En la naturaleza, los aceites nunca se producen en grandes cantidades. Para obtener una cucharada de aceite de maíz natural habría que ingerir de 12 a 18 mazorcas de maíz. Desde que la extracción de aceite del maíz y de otros cereales y semillas devino posible hace 80 o 90 años, el consumo de las grasas poliinsaturadas e insaturadas (aceites más densos) para aderezar las ensaladas y cocinarse ha incrementado enormemente en el mundo industrializado. Actualmente, una persona consume diariamente como promedio 16 veces más grasas de este tipo que las que consumía un individuo hace 90 años.6 Y ello sin contar todas las demás grasas que contienen hoy en día los alimentos. La falta de ejercido, de aire fresco y de alimentos ricos en nutrientes hace que el ser humano tenga menos capacidad para digerir semejante cantidad de grasas artificiales. La consecuencia es el deterioro del aparato digestivo y la acumulación de toxinas con las consiguientes crisis tóxicas. La presencia de una cantidad excesiva de radicales libres indica que el cuerpo está repleto de toxinas. Una vez que penetran en los tejidos que forman la piel, basta una breve exposición a la luz ultravioleta del Sol para quemar y dañar las células de la piel.

Si los ojos y la piel de una persona son sensibles a la luz solar, indica que el organismo está intoxicado. El consiguiente esfuerzo por evitar el sol puede acabar en una seria deficiencia lumínica, abriendo la puerta a graves problemas de salud. El hecho de que todos los tipos de cáncer de piel hayan aumentado a partir de la utilización de las cremas de protección solar no tiene nada de extraño. Los rayos ultravioleta que penetran en los ojos estimulan, asimismo, el sistema inmunológico. En la actualidad, más del 50 % de la población norteamericana utiliza gafas, bien para corregir la vista, bien para protegerse del sol, que impiden el paso de la mayor parte de la luz ultravioleta. La última moda es llevar gafas de plástico, que también captan todos los rayos UV. Lo mismo sucede con las lentes de contacto de plástico. La vida sedentaria, Los protectores solares, la ropa, las ventanas que repelen la luz ultravioleta, etc. hacen que recibamos dosis muy reducidas de estos rayos. Ahora bien, sin una exposición regular al sol, la actividad inmunológica decrece cada año. La luz solar hace que aumente el consumo de oxígeno en los tejidos corporales, pero sin ella nuestras células empiezan a pasar hambre de oxígeno, lo que precipita la disfunción celular, al envejecimiento prematuro e incluso a la muerte.

Famélicos de sol, solemos buscar ayuda en otra parte, aun cuando la naturaleza siempre está dispuesta a ayudarnos. Es una verdadera desgracia que los enfermos estén casi siempre encerrados entre cuatro paredes, a menudo con las cortinas corridas y las ventanas cerradas. Uno de los poderes curativos y preventivos más potentes de la naturaleza está al alcance de todo aquel que quiera aprovecharlo.

Consejos para incrementar la exposición al sol

Si alguien desea beneficiarse del Sol, pero no dispone de mucho tiempo para permanecer al aire libre, existen diversas maneras de aumentar la exposición solar:

  • Instalar ventanas con cristales que dejen pasar la luz UV.
  • Disponer del máximo número posible de ventanas
  • Según el tiempo que haga y la estación del año, mantener las ventanas abiertas
  • Instalar tantas lámparas de espectro completo como sea posible (es la mejor alternativa a la luz solar natural)

Las personas que viven en un lugar de clima benigno pueden tomar baños de sol regularmente. En verano, es mejor evitar el sol de las 10 a las 15 horas, mientras que en invierno, primavera y otoño también se puede tomar durante esas horas. En invierno se puede tomar el sol si uno se rumba en un lugar protegido del viento. Puede instalarse una zona para tomar baños de sol que esté junto a un muro bien soleado. Los muros laterales deberán ser de un material que sirva de cortavientos. La pared que dé al sol deberá tener un ángulo inclinado a fin de que los rayos solares más bajos del invierno lleguen a la zona en cuestión. Otra opción, quizás más práctica, es abrir una ventana un día soleado sin viento. Es algo que yo he hecho muchas veces en mi vida, incluso en países con inviernos muy fríos.

Cuando, por algún motivo, alguien tenga que estar expuesto al sol durante un período demasiado prolongado, puede aplicarse en la piel gel de aloe vera, aceite de coco o aceite de oliva.

Para maximizar los beneficios y para eliminar la grasa natural, lo mejor es darse una ducha antes de tomar el sol. El tratamiento solar debe iniciarse preferentemente tomando el sol en todo el cuerpo (si es posible) durante unos minutos y después se irá aumentando unos minutos más cada día hasta llegar a un tiempo de 20 a 30 minutos. Como alternativa, caminar al sol de 40 a 60 minutos varias veces a la semana tiene efectos similares. Esto proporciona al organismo la suficiente luz solar para mantener sanos el cuerpo y la mente, siempre que se sigan las medidas básicas de llevar un estilo de vida y una dieta equilibrados y de realizar las rutinas descritas en capítulos anteriores. El cuerpo puede almacenar una cantidad determinada de vitamina D que puede durar de 4 a 6 semanas en tiempo invernal, pero es bueno «recargar las pilas» de vitamina D siempre que sea posible tomando el sol directamente.

Nota: hay que evitar las lámparas solares, las cabinas y las camas bronceadoras. Según un estudio publicado en el International Journal of Cancer (tomo 120, n.º 5, 1 de marzo de 2007; 1116-1122), el uso de las cabinas bronceadoras antes de los 35 años de edad incrementa un 75 % el riesgo de sufrir un melanoma. En la actualidad, mucha gente joven utiliza esas cabinas, lo cual puede explicar el reciente y alarmante aumento de melanomas a edades relativamente tempranas. Existe también una conexión entre las camas bronceadoras y el carcinoma celular escamoso, un tipo de cáncer de piel menos agresivo. Los sistemas de bronceado convencionales de esas camas utilizan lastres magnéticos que emiten potentes campos
electromagnéticos (CEM), responsables del desarrollo de tumores cancerosos. Su elevada concentración de rayos UVA también puede influir en este proceso. Los lastres electrónicos son más seguros que los magnéticos, pero hay pocos centros de estética que los usen.

La antigua costumbre de contemplar el Sol

La energía solar es la fuente que potencia el cerebro. Penetra en el cuerpo a través de los elementos aire, agua, fuego y tierra. La manera más fácil y directa que tiene la luz solar de entrar y salir del organismo humano es a través del ojo humano, siempre y cuando no se filtre mediante lentes coloreadas. La contemplación del Sol es una antigua costumbre que puede llegar a sanar el cuerpo y la mente.

Los ojos son órganos muy complejos, constituidos por cinco mil millones de partículas. Al igual que una lente fotográfica, el ojo humano puede descomponer el espectro solar en rayos de diferentes colores. En una cámara fotográfica, los diversos rayos de luz reaccionan con las sustancias químicas del papel y codifica las fotografías que se toman. Del mismo modo, al entrar en la glándula pineal, los diferentes rayos se codifican químicamente en el cerebro y de allí pasan a los órganos y sistemas del cuerpo. Los órganos vitales del cuerpo dependen de colores concretos del espectro lumínico. Las células renales, por ejemplo, necesitan luz roja para funcionar adecuadamente. Las células del corazón necesitan luz amarilla, y las células del hígado, luz verde. La deficiencia lumínica en cualquiera de los órganos y sistemas corporales puede desencadenar una enfermedad. Contemplar directamente el Sol de modo regular puede devolver a todas las células del organismo su equilibrio y su eficiencia.

El Sol solamente debe contemplarse por la mañana o por la tarde, entre una o dos horas después del amanecer y poco antes del ocaso. Hay que mirar la salida o la puesta de Sol una vez al día. El primer día debe mirarse al Sol relajadamente durante un máximo de 10 segundos. El segundo día, se mirará durante 20 segundos, y cada día se irán añadiendo diez segundos sucesivamente. Después de observar el Sol diez días seguidos, se podrá mirar durante 100 segundos. Se puede parpadear, no es necesario mirar fijamente.

Para obtener los máximos beneficios de la contemplación del Sol, hay que ir aumentando la duración del modo descrito hasta llegar alcanzar los tres meses de este ejercicio diario. Ello significará que se ha conseguido contemplar el Sol durante 15 minutos seguidos. En ese período, la energía solar de los rayos cruza el ojo humano y carga el tracto del hipotálamo, el conducto que conduce de detrás de la retina al cerebro. Puesto que el cerebro recibirá más energía a través de esa vía, se percibirá una importante reducción de las tensiones mentales y de las preocupaciones. Al acceder a esta fuente adicional de energía, se podrá desarrollar una conciencia más positiva y una mayor confianza en uno mismo. La persona que sufre ansiedad y depresión advertirá que esas dolencias desaparecen. Se sabe que la tristeza y la depresión aumentan cuando se reduce o falta la luz solar. Al tener menos preocupaciones y miedos, el cerebro aprovecha la energía adicional adquirida para curar y mejorar el bienestar físico y mental. Uno de los beneficios más señalados de la contemplación continuada del Sol es la mejora de la vista.

Me gustaría concluir este importante tema de la luz solar con la observación que hizo un lector en el aeropuerto de Sydney:
«Hace algunos años, mientras esperaba un vuelo para salir de Sydney, estuve en el aeropuerto durante varias horas. En ese tiempo llegaron muchos vuelos, y se veía una gran diferencia en la cara de la gente que acababa de llegar. Los que venían de un lugar más frío (con poco Sol) no sonreían, no parcelan felices y se mostraban muy reservados; los que procedían de zonas más cálidas y soleadas de Australia, irradiaban simpatía y calor, y eso se reflejaba en sus rostros. Es algo que nunca olvidaré. Así que, ya ve lo que el Sol proporciona a las personas…»
Roger Sorokoput.

6. Al aparato digestivo le resulta más fácil digerir aceites extraídos de alimentos cuya concentración de aceite es mayor, como aceitunas, cocos, aguacates, etc., que no el que contienen los frutos secos y las semillas, como las almendras y la linaza.

[divider]Leer la primera parte de Los secretos curativos del sol. Parte 1.

[divider]Fuente: Libro “Los secretos eternos de la salud” de Andreas Moritz. Ediciones Obelisco. Capítulo 8 págs. 350 a 375.

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Los secretos curativos del sol. Parte 3

Sin Sol no hay salud

Una dosis equilibrada de luz solar, que varía en función del tipo corporal y del color de La piel, 4 permite beneficiarnos de las diversas bandas de frecuencia de luz ultravioleta que llegan a la Tierra. Junto a una buena nutrición y un estilo de vida equilibrado, la luz del sol nos ofrece la mejor protección posible contra todo tipo de enfermedades. Las investigaciones realizadas en todo el mundo en torno a la luz solar han demostrado que la exposición a los rayos ultravioleta es quizás el tratamiento curativo más completo e impresionante que existe. Con todos estos enormes beneficios que según está demostrado nos ofrece el Sol, es verdaderamente incomprensible que la mayor parte de las personas enfermas de todo el mundo sigan confiando en fármacos costosos y dañinos que no comportan ni de lejos tantos beneficios. He aquí algunos ejemplos de lo que puede aportarnos la luz ultravioleta:

La luz ultravioleta

  • Mejora los resultados de los electrocardiogramas
  • Reduce la presión arterial y el pulso cardíaco en reposo
  • Mejora el rendimiento del corazón cuando es preciso (no es contradictorio con la disminución del pulso en reposo)
  • Reduce el colesterol si conviene
  • Incrementa las reservas de glucógeno en el hígado
  • Equilibra el nivel de azúcar en sangre
  • Aumenta la energía, la resistencia y la fuerza muscular
  • Mejora la resistencia del organismo frente a las infecciones debidas al aumento del índice de linfocitos y fagocitos (el promedio de bacterias ingeridas por leucocito en la sangre del paciente)
  • Aumenta la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre
  • Incrementa las hormonas sexuales
  • Mejora la resistencia de la piel a las infecciones
  • Aumenta la tolerancia al estrés y reduce la depresión

La luz solar no sólo purifica el agua de mar hasta una profundidad de casi cuatro metros, sino que además desinfecta la piel de gérmenes nocivos. Cuanto más larga sea la longitud de onda de la luz ultravioleta, más profundamente penetrará en la piel. Con 290 nanómetros (un nanómetro o nm equivale a una milmillonésima de metro), alrededor de un 50 % de la luz ultravioleta penetra un poco mas allá de las capas superficiales de la piel, mientras que con 400 nm, el 50 % alcanza las capas más profundas. Los rayos de luz con mayor capacidad de penetración pueden llegar incluso al cerebro. El cuerpo humano está ideado para absorber la luz ultravioleta por muy buenas razones: de no ser así, habríamos nacido con una pantalla natural en los ojos y la piel contra protegernos de los rayos UV. Una de las razones principales es que el cuerpo necesita la radiación UV para la división celular normal. La falta de rayos UV altera el desarrollo normal de las células, lo cual puede provocar cáncer, como confirmó el estudio científico de la doctora Shaw. La utilización de gafas de sol, incluidas las gafas normales y lentillas que reflejan los rayos UV, puede provocar ciertos trastornos oculares como la degeneración macular. La mayoría de las personas que llevan gafas de sol suelen decir que la vista se les debilita continuamente. La solución es sencilla: dejar de usarlas. Pronto se dará cuenta de que los ojos se acostumbran de nuevo a la luz. Hay otras formas de mejorar la vista y reducir la sensibilidad al sol: ejercicios visuales (véase mi libro lt’s Time to Come Alive), una buena nutrición y evitar forzar la vista y ver la televisión durante demasiadas horas.

Nuestro típico estilo de vida a puerta cerrada, además del excesivo sobreestímulo producido por alimentos y bebidas acidificantes, el aumento del colesterol y la deshidratación por efecto de la televisión y otros diversos factores de estrés ya son de por sí suficientes factores de deterioro de las células, incluidas las que forman los ojos. Al repeler regularmente la luz ultravioleta que tanto necesitamos (hoy en día se ponen gafas de sol incluso a niños y a algunos animales de compañía), los ojos son incapaces de autorrepararse debidamente y sustituir las células oculares gastadas. El aumento de la incidencia de la ceguera y de las enfermedades oculares en el mundo industrializado puede deberse en gran parre a la falsa noticia de que el Sol es peligroso. Debemos tener en cuenta que, hoy en día, en los países soleados, casi todo el mundo lleva gafas de sol. Es muy posible que ésta sea la causa de la proliferación de las cataratas en esos lugares. Puede que intervengan también otros factores, como la malnutrición (la diarrea puede provocar una grave desmineralización), el tabaquismo, la contaminación y las dietas pobres en nutrientes. Para mantener los ojos en buen estado de salud, es necesario asegurarse de que les llegue la luz solar directa o indirecta, preferiblemente durante una hora diaria por lo menos.

La razón por la que mucha gente se siente atraída por el Sol o lo echa de menos cuando está nublado es que el instinto natural del organismo es tomar el sol para captar las propiedades curativas y depurativas de la luz solar. Sin dejarse engañar por las cremas de protección solar y exponerse excesivamente, el cuerpo sabrá a ciencia cierra cuánto tiempo debe tomar el sol para conseguir un crecimiento equilibrado, y aunque llegue a quemarse, el cuerpo está perfectamente preparado para
sobreponerse.

Sin embargo, las interferencias químicas en ese proceso de auroprotección tienen graves consecuencias. Con el uso continuado de los fármacos o productos químicos que citaremos a continuación, tanto la piel como los ojos se vuelven hipersensibles a la luz, y la piel puede llegar a quemarse gravemente incluso a los pocos minutos de tomar el sol. Entre esos productos se encuentran agentes antibacterianos como la sulfonamida, el ya citado PABA y otros ingredientes de las cremas de protección solar, agentes hipoglucémicos utilizados por los diabéticos, diuréticos que controlan la hipertensión arterial, tranquilizantes y antidepresivos, antibióticos de amplio espectro, la quinidina usada para las arritmias cardíacas, compuestos antisépticos halogenados que se utilizan en cosméticos, muchos tipos de jabones, ingredientes sintéticos de la mayoría de productos de belleza 5 y antihistamínicos que se toman para resfriados y alergias.

Por otra parte, los cálculos hepáticos impiden que el hígado se desintoxique suficientemente de fármacos, alcohol y otras sustancias nocivas. Cualquier producto que el hígado no pueda eliminar de la sangre acaba en los riñones y en la piel. Una vez sobrecargada con esas toxinas internas altamente ácidas, la piel se vuelve más sensible a los elementos naturales como la luz solar. El cáncer de piel y las cataratas sólo suceden cuando el hígado y las paredes de los vasos sanguíneos están congestionados.

Es mucho más fácil tratar la causa de un problema físico que suprimir sus síntomas. Si una persona está tomando algunas de las sustancias citadas anteriormente y desea tratar la causa más que el efecto de una dolencia, debe consultar al médico habitual para que éste le indique cómo ir reduciendo su consumo, limpiar los órganos que favorecen la eliminación de las toxinas y al mismo tiempo empezar a tomar baños de sol, comenzando por uno o dos minutos e ir incrementando su duración cada día algunos minutos más (véase más adelante). Conviene tener cuidado de no quemarse. Si se utilizan gafas de sol. hay que ir acostumbrándose a la luz natural en la medida en que ésta no moleste. Poco a poco se irán dejando las gafas y ya no serán necesarias. Para evitar la deshidratación de la piel hay que beber agua antes y después de tomar d sol.

La luz del sol previene el cáncer, la esclerosis múltiple, las cardiopatías, la artritis, la diabetes…

Según un estudio publicado en la revista Cancer (marzo de 2002; 94:1867-75), una exposición insuficiente a la radiación ultravioleta puede constituir un factor de riesgo en Europa occidental y Norteamérica. Estos hallazgos, que incluyen las tasas de mortalidad por cáncer en Norteamérica, se contradicen con las advertencias oficiales sobre la radiación solar. La investigación demostró que la mortalidad a causa de diversos tipos de cáncer de los aparatos digestivo y reproductivo era aproximadamente el doble en Nueva Inglaterra que en el sudoeste de Estados Unidos, a pesar de que la dieta varía muy poco entre ambas regiones.

Un examen obtenido de 506 regiones develó la existencia de una estrecha relación inversa entre la mortalidad por cáncer y los niveles de luz UVB. El mecanismo más efectivo que proponen los científicos para lograr un efecto protector de la luz solar es la vitamina D, que se sintetiza en el cuerpo cuanto está expuesto a los rayos ultravioleta B. Según el autor del estudio, el doctor William Grant, las zonas situadas más al norte de Estados Unidos pueden no tener luz suficiente durante los meses de invierno para evitar que la síntesis que la vitamina D caiga en picada.

Si bien el estudio estaba centrado principalmente en los norteamericanos blancos, también se descubrió que esas mismas condiciones geográficas afectan a blancos y negros por igual, si bien estos últimos tienen un índice de mortalidad por cáncer significativamente más elevado. Como ya se ha descrito anteriormente, las personas de piel más oscura necesitan más luz solar para sintetizar la vitamina D.

El estudio mostró al menos 13 tipos de tumores relacionados con la falta de luz solar, la mayoría del aparato reproductor y digestivo. La correlación inversa más pronunciada es la del cáncer de mama, de colon y de ovarios, seguida de tumores de vejiga, útero, esófago, recto y estómago.

El Sol reduce el riesgo de contraer cáncer en un 50 % o más

En la década de 1940, Frank Apperly demostró que existe una relación entre la latitud y los decesos por cáncer. Apperly daba a entender que el Sol confería a las personas una relativa inmunidad frente al cáncer. En la actualidad se trata de un hecho probado. De acuerdo con dos recientes estudios realizados en la Universidad de San Diego, el nivel de vitamina D en sangre aumenta gracias a la luz solar, lo cual puede hacer disminuir en un 50% el riesgo de desarrollar un cáncer de mama y en más de un 65 % el de desarrollar un cáncer colorrectal.

A fin de aumentar la precisión del estudio, los investigadores recurrieron al metaanálisis para comparar los datos de múltiples estudios previos. Formaron diferentes grupos de individuos según sus niveles en sangre de vitamina D y compararon la incidencia de cáncer entre los grupos. Los datos resultantes mostraron que los individuos del grupo con el nivel de vitamina D más bajo tenían los índices más altos de cáncer de mama, y que los índices de este tipo de cáncer descendían al aumentar el nivel de vitamina. Lo más sorprendente del estudio es que se podía conseguir el nivel de vitamina D en sangre asociado a la disminución del 50 % del riesgo de contraer cáncer con sólo dedicar 25 minutos diarios a tomar el sol en el caso de las personas de piel oscura, mientras que las de piel más clara no tenían que dedicar más de 10 a 15 minutos. Estos resultados muestran que prácticamente el Sol es un sanador instantáneo, muchísimo más efectivo incluso que los fármacos anticancerígenos más agresivos como Herceptin.

El segundo estudio demostró que la misma cantidad de Sol se tradujo en dos tercios menos de riesgo de contraer cáncer colorrecral. Si algún médico o amigo pide al lector una prueba de esa «absurda» afirmación de que el Sol puede prevenir o curar el cáncer, puede remitirle al Journal of Steroid Biochemistry of Molecular Biology (doi: 10.1016/j.jsbmb.2006.12.007; «Vitamin D and prevention of breast cancer: Pooled analysis») y al American Journal of Preventive Medicine (tomo 32. n.º 3, pág. 210-216: «Optimal vitamin D status for colorectal cancer prevention – A quantitative meta-analysis»).

A diferencia de los fármacos, la cirugía o la radioterapia, la luz solar no cuesta nada, no tiene efectos secundarios dañinos y, al mismo tiempo, puede evitar otras muchas enfermedades.

De manera no muy diferente al estudio del cáncer, los investigadores descubrieron una estrecha relación entre la situación geográfica y la esclerosis múltiple (EM). El estudio reveló que la incidencia la EM disminuye cuanto más cerca se vive del ecuador (donde hay la mayor cantidad de rayos UV). Otro estudio (2007) demostró que dejar que los niños tomen el sol de forma saludable puede reducir de modo significativo el riesgo de contraer la EM cuando sean adultos. El equipo de la Universidad de Carolina del Sur considera que los rayos UV protegen al individuo al modificar la respuesta inmunológica de las células o incrementar los niveles de vitamina D. La EM es una de las enfermedades neurológicas más comunes, que afecta a unos dos millones de personas en todo el mundo. El equipo de investigación subrayó que la EM es más común en las latitudes altas, que suelen presentar unos niveles más bajos de radiación ultravioleta, el tipo de radiación que produce el Sol. La luz solar desencadena una reacción química en el cuerpo que conduce al organismo a producir vitamina D.

El Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos (NTH) ha relacionado la deficiencia de la vitamina D producida por el Sol con un aumento de la incidencia de numerosas dolencias, entre ellas la osteoporosis, la artritis reumatoide, las cardiopatías y la diabetes, por citar algunas. Hoy en día, hasta un 60 % de la totalidad de los pacientes hospitalarios y un 80 % de los pacientes de residencias de ancianos presentan déficit de vitamina D. Y, lo que es peor, un 76 % de las embarazadas sufren graves deficiencias de esta vitamina. Para aprovechar los beneficios del Sol en el combate contra las enfermedades, es necesario salir al aire libre al menos tres veces por semana, como mínimo de 15 a 20 minutos cada vez.

Los laboratorios farmacéuticos han reconocido también la importancia de la vitamina D en la curación del cáncer y otras enfermedades, y en la actualidad producen unos fármacos de gran coste que contienen vitamina D sintética. Sin embargo, la vitamina D sintética no tiene apenas ningún efecto en comparación con la vitamina D que produce el Sol. Además, cuando se añade vitamina D a los alimentos, como, por ejemplo, a la leche, pueden producirse graves efectos secundarios que incluyen la muerte en algunos casos (véanse más detalles en «La euforia de las vitaminas: palos de ciego», en el capítulo 14).

La sorprendente combinación del Sol y el ejercicio físico

La luz solar y el ejercicio físico proporcionan unos excelentes resultados para la salud y la forma física, pero cuando se combinan, los efectos se multiplican. Los enfermos de tuberculosis que se someten a una terapia solar (exposición regular al sol) experimentan un importante aumento del tono muscular con muy poca grasa, incluso si no realizan ningún ejercicio. Lo mismo sucede con una persona que sigue un programa regular de mantenimiento. Pero cuando se combinan el Sol y el ejercicio, el tono y la resistencia muscular aumentan mucho más que si se utiliza cada tratamiento por separado.

En la fisiología masculina, el desarrollo muscular está vinculado a la producción de testosterona, la hormona masculina. La antigua costumbre de los griegos de entrenarse desnudos sobre la arena caliente de la playa tenía por objeto desarrollar un cuerpo musculoso sano. Cuando el Sol toca cualquier parte del cuerpo, se incrementa la producción de testosterona, pero cuando entra en contacto con los genitales masculinos, la secreción alcanza niveles máximos. Un estudio del Boston State Hospital demostró que la luz ultravioleta incrementa el nivel de testosterona en un 120 % cuando el pecho o la espalda se expone al sol. Sin embargo, el incremento hormonal se dispara a un 200 % cuando el sol entra en contacto con la piel genital.

Los baños de sol regulares aumentan la fuerza y el tamaño de todos los grupos musculares del cuerpo del hombre. La combinación de Sol y ejercicio es, por consiguiente, Ideal para desarrollar un cuerpo fuerte y sano, cuyas funciones reproductoras alcanzan un grado óptimo. A partir de estas conclusiones, podría muy bien ser que la falta constante de Sol, junto a la congestión física, fueran la causa principal de los crecientes problemas de infertilidad que se producen entre la población urbana de todo el mundo. Si se desea mejorar la vida sexual o la capacidad reproductora, en vez de utilizar uno de los costosos tratamientos disponibles y arriesgar la propia salud a causa de sus graves efectos secundarios, yo recomendaría tomar el sol.

Las mujeres, por supuesto, también se benefician del Sol. Sus niveles hormonales se incrementan cuando se exponen especialmente a un espectro específico de los rayos UV, a saber, la de 290 a 340 nanómetros (UVB), que supuestamente son peligrosos e inservibles. Las mujeres que toman muy poco el sol tienen a menudo problemas menstruales o no tienen la regla. Pueden restablecer el ciclo menstrual regular tomando baños de sol de modo regular y pasando varias horas al día al aire libre. La normalización de los ciclos menstruales suele producirse a las escasas semanas del inicio de la terapia solar.

Además de regular la menstruación, la terapia solar también puede ayudar a las personas que sufren hipertensión arterial. Diversos estudios han demostrado que a los pacientes hipertensos que siguieron un tratamiento basado en un programa de ejercicio intenso de seis meses de duración la presión arterial se les redujo en un 15 %, mientras que aquellos que se sometieron a una única exposición a los rayos ultravioleta vieron cómo la tensión arterial descendía notablemente durante cinco o seis días. Por consiguiente, hacer ejercicio al sol puede ser uno de los mejores tratamientos naturales para la hipertensión, sin ningún coste ni efectos secundarios. Al mismo tiempo, el ejercicio y los baños de sol aumentan la eficiencia cardíaca, medida por la cantidad de sangre que bombea el corazón con cada latido. Una sola exposición a los rayos ultravioleta del Sol aumenta la eficiencia cardiaca en un 39 %, y también dura unos 5 o 6 días. Este tipo de enfoque podría sustituir perfectamente a los fármacos que se utilizan generalmente para estimular el corazón. Conviene señalar que el Sol no sólo actúa como un medicamento que simplemente elimina los síntomas de la enfermedad, sino que también restablece el equilibrio corporal y mental.

Los diabéticos también pueden beneficiarse del ejercicio físico y del Sol, pues los niveles de azúcar en sangre descienden cuando hacen ejercicio o toman el sol. Una única exposición al sol estimula la producción de la enzima fosforilasa, que reduce la cantidad de glucógeno almacenado. Dos horas después de tomar el sol, otra enzima, la glucógeno sintetasa, aumenta la cantidad de glucógeno acumulado en los tejidos, a la vez que reduce el nivel de azúcar en sangre. Así pues, la luz solar actúa como la insulina. El efecto puede durar varios días. Es importante que los diabéticos tengan en cuenta que necesitarán graduar la dosis de insulina y consultar periódicamente con su médico mientras aumentan paulatinamente el tiempo de exposición al sol.

Además, tanto el Sol como el ejercicio físico tienen el efecto beneficioso de reducir el estrés, en particular mitigando el nerviosismo, la ansiedad y el desequilibrio emocional; aumentando la tolerancia al estrés, la confianza en uno mismo, la imaginación y la creatividad; cambiando el estado de ánimo y el carácter en sentido positivo y reduciendo los hábitos no saludables, como el abuso del tabaco y el alcohol. Diversos estudios realizados en Rusia han demostrado, asimismo, que las úlceras duodenales mejoran mucho si se toma regularmente el sol.

Según una investigación realizada en Estados Unidos, si a un programa de ejercicio físico se añadían unas sesiones de baños de sol, los sujetos experimentaban un aumento de su rendimiento en las pruebas físicas. Por otro lado, aquellos que se expusieron a la luz UV tuvieron un 50 % menos episodios catarrales que aquellos que no se expusieron. El sistema inmunitario de esos sujetos se mantenía en unos niveles muy altos de eficiencia; también los niños que recibían dosis suplementarias de rayos UV durante el invierno rendían mucho más en los entrenamientos. Ir de vacaciones a un lugar soleado, por ejemplo, puede ayudar a mantener el sistema inmunológico equilibrado durante el invierno. Pasar cada día algo de tiempo al aire libre, aunque haga frío, también ayuda a la hora de tomar los rayos UV necesarios. Las lámparas de rayos UV también pueden llegar a ser muy útiles. La lámpara modular de rayos UV que se comercializa en la página web del doctor Mercola, www.mercola.com, produce radicales de hidroxilo y otros elementos que neutralizan las toxinas y destruyen los microbios de modo efectivo hasta de 0,001 micra de tamaño que entran en contacto con los potentes rayos que UVC.

Y si el lector toma analgésicos, podría comprobar lo siguiente: un reciente estudio hospitalario descubrió que los pacientes que permanecían en habitaciones más soleadas necesitaban menos analgésicos que los pacientes que estaban en habitaciones más oscuras. De hecho, consiguieron reducir un 21 % los gastos de farmacia.

4. Las personas de piel oscura, como los africanos, no reciben gran parte de los rayos solares y necesitan varias horas de sol al día para mantenerse sanos. Las personas de piel clara necesitan menos horas de sol (de 20 a 60 minutos al día) para beneficiarse de los rayos solares. Al ser criaturas terrestres, estamos concebidos para vivir en un entorno natural. Privarnos de Sol durante largos períodos de tiempo representa un importante factor de riesgo.

5. Las mujeres que utilizan diariamente productos de maquillaje sintéticos pueden llegar a absorber hasta dos kilos de productos químicos al año. Esos agentes químicos pasan directamente a la sangre y penetran en los tejidos blandos de los órganos. Los efectos secundarios van desde la irritación cutánea hasta el cáncer. El lnstituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo de Estados Unidos ha declarado que unos 900 agentes químicos utilizados en productos cosméticos son tóxicos. Una categoría de esos agentes químicos son los parabenos, conservantes que se han relacionado con el cáncer.

[divider]Leer la primera parte de Los secretos curativos del sol. Parte 1.

Continuar leyendo la cuarta parte de Los secretos curativos del sol. Parte 4.

[divider]Fuente: Libro “Los secretos eternos de la salud” de Andreas Moritz. Ediciones Obelisco. Capítulo 8 págs. 350 a 375.

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Los secretos curativos del sol. Parte 2

Siempre han existido profesionales de la salud que no han compartido la teoría de que el sol acarrea enfermedades mortales. Ahora incluso algunas de las más altas autoridades en el campo de la salud defienden la verdad a pesar de las exacerbadas críticas de sus colegas. En un artículo publicado en el New York Times, en agosto de 2004, un prestigioso dermatólogo, el doctor Bernard Ackerman (reciente ganador del Master Award de la Academia de Dermatología de Estados Unidos) cuestionaba la presunción comúnmente aceptada de que existe un vínculo entre la luz solar y el melanoma. Según el doctor Ackerman, quien en 1999 fundó el centro de formación de dermopatología más grande del mundo, no existe prueba alguna de que la exposición a la luz solar provoque melanomas. A fin de confirmar su argumentación. cita un artículo publicado recientemente en Archive of Dermatology, en el que se llega a la conclusión de que no está demostrado en modo alguno que los filtros protectores solares prevengan el melanoma, como han estado afirmando falsamente la archimillonaria industria de cremas de protección solar y la clase médica establecida durante décadas.

El doctor Ackerman no se limita a exponer el engaño al que se había estado sometiendo a la población durante décadas, sino que además pone en duda el aumento de la incidencia de casos de melanoma que la clase médica dominante insiste en afirmar. Ackerman señala que la ampliación de la definición del diagnóstico del «melanoma» ha permitido que exista un número de síntomas mucho mayor que son calificados ahora de enfermedad mortal en comparación con tan sólo treinta años antes. El melanoma ha adquirido proporciones de epidemia en gran medida debido a manipulaciones estadísticas. En otras palabras, si en la actualidad se hiciera el mismo diagnóstico que se hacía hace treinta años, los casos de melanoma habrían aumentado de modo insignificante.

Además, este respetado médico retó a la clase médica a explicar por qué casi Todos los casos de melanoma que se producen en ciertas poblaciones humanas (negros africanos, asiáticos y sudamericanos) aparecen en zonas del cuerpo que casi nunca se exponen a la luz solar, zonas como las palmas de las manos, las plantas de los pies y las membranas mucosas.2 ¿No deberían plantearse médicos y pacientes a un tiempo por qué incluso en las personas de piel clara las zonas del cuerpo donde aparecen más los melanomas (las piernas en las mujeres y el tronco en los hombres) se exponen mucho menos a la luz de solar que otras? Para expresarlo gráficamente, partiendo de ésta y otras pruebas, la mejor manera de evitar el melanoma es irse a vivir a un lugar con una mayor concentración de rayos UV, un lugar en el trópico o en una región montañosa, y ¡hacerse nudista! Dado que la luz solar refuerza el sistema inmunológico, de paso se vería que tal mudanza sería de gran ayuda para otros muchos problemas de salud que puede estar uno padeciendo. Como es lógico, todos estos datos plantean la cuestión de cuál es la causa real del cáncer de piel. Puede que la respuesta sea una gran sorpresa para el lector.

El cáncer de piel causado por las cremas de protección solar

EL sol es completamente inofensivo a menos que expongamos nuestro cuerpo durante prolongados períodos de tiempo, sobre todo entre las 10.00 y las 15.00 horas (en verano). La exposición excesiva al sol nos hace sentir muy acalorados y molestos y nos quema la piel. Para evitar quemarnos y para sentirnos mejor, nuestro instinto natural nos llevará a buscar un lugar sombreado o a darnos una ducha refrescante. Sin embargo, los protectores solares interfieren en esta respuesta natural del cuerpo a la luz solar.

Los protectores solares bloquean los rayos UV de dos maneras: o bien con un filtro físico, como polvos de talco, óxido de titanio u óxido de zinc o bien con un filtro químico, entre cuyos componentes están el metoxicinamato, el ácido p-aminobenzoico, la benzofenona y otros agentes que absorben ciertas frecuencias de rayos UV del sol mientras que dejan pasar otras. Las lociones de protección solar que condenen ácido paraaminobenzoico (PASA), por ejemplo, no sólo anulan los efectos terapéuticos y curativos de la luz solar, sino que además pueden producir daños genéticos en la piel. Un reciente informe, hecho público por la FDA de Estados Unidos revela que 14 de 17 cremas bronceadoras que contienen PABA pueden ser cancerígenas. Otras investigaciones han demostrado que el PABA ocasiona mayores daños genéricos en el ADN de las células cutáneas mientras se toma el sol. Esas alteraciones de los genes y los cromosomas anulan la capacidad de las células para aurorreproducirse como es debido. Los rayos UV dañan el ADN en presencia del PABA, pero atribuir este efecto a los rayos UV equivale a decir que el oxígeno es peligroso porque al reaccionar con átomos de carbono se transforma en un producto de desecho nocivo para nuestra sangre.

La mayoría de los protectores solares protegen contra los rayos UVA, UVB o ambos.3 Todos tienen, además, un factor de protección solar (FPS) que indica la duración de la protección frente a las quemaduras en comparación a la exposición solar sin loción protectora. Así, por ejemplo, un FPS 15 indica que la protección durará 300 minutos en las personas que normalmente pueden estar al sol sin quemarse durante 20 minutos. Los FPS se aplican únicamente a la protección frente a los rayos UVB, no frente a los rayos UVA, pero como la efectividad de esas cremas desaparece bastante antes del tiempo calculado, los crédulos bañistas se aplican continuamente sobre la piel enormes cantidades de esos venenos químicos. La piel no es de plástico, sino que está formada por células vivas. La constante guerra bioquímica que se libra en la superficie de la piel incide en sus propios mecanismos de protección, los destruye y hace que la piel sea susceptible de sufrir daños permanentes y experimente un crecimiento anormal de sus células. Tales sospechas han aconsejado eliminar algunos productos químicos contenidos en las cremas de protección solar, como el 5-metoxipsoraleno.

Pero el principal problema del uso de filtros solares es que hacen que las personas que toman el sol lo hagan durante mucho más tiempo que lo que normalmente sería prudencial. Un informe médico británico, realizado en junio de 1996 y publicado como artículo de cabecera en la prestigiosa revista British Medical Journal, señalaba que el uso de protectores solares podía provocar más casos de cáncer de piel porque inducía a tomar el sol durante más tiempo. Su uso puede posponer muchas horas la aparición de quemaduras por insolación. Muchas personas creen que las cremas de protección solar son beneficiosas, cuando en realidad ponen su vida en peligro. Los médicos que elaboraron este informe citaban estudios realizados en 1995 en Europa occidental y en Escandinavia, en los que se demostraba que las personas que utilizaban con frecuencia las cremas de protección solar sufrían índices de cáncer de piel desproporcionadamente más elevados. El informe dice: «Los protectores solares sólo protegen contra los rayos ultravioleta B y, por tanto, comportan una mayor exposición a los rayos ultravioleta A (UVA) que la que se produciría de otro modo». En otras palabras, hay muchas personas que se exponen mucho más a los rayos UVA de lo que harían si no utilizaran ninguna loción solar. Las quemaduras solares, en realidad, son la respuesta defensiva natural del organismo contra un daño mayor, como el cáncer de piel.

Sin protección solar, la piel empieza a picar de un modo desagradable cuando se expone excesivamente al sol. En cambio, cuando se utilizan cremas no se aprecia si el cuerpo ya ha recibido suficiente sol, pues la primera línea de defensa –La quemazón insoportable– ha quedado alterada, la exposición excesiva a los rayos UVA combinada con agentes químicos nocivos externos y, tal vez, con toxinas internas, constituye una fórmula perfecta para dañar las células cutáneas y causar tumores. En condiciones normales (sin protección solar), una persona nunca tomaría demasiados UVA, incluso aunque permaneciera tumbada al sol durante muchas horas; aunque se quemara la piel debido a la exposición excesiva a los rayos UVB, aun así seguiría estando protegida frente a un exceso de rayos UVA.

Como descubrió el doctor Ackerman, si bien las quemaduras solares pueden alterar temporalmente las funciones inmunológicas y dañar la piel, no existen pruebas de que causen cáncer de piel. El informe de British Medical Journal concluía que los expertos médicos «apenas saben algo de la relación existente entre las quemaduras causadas por el sol y el cáncer de piel». Esta afirmación se refiere a todos los tipos de cáncer de piel, especialmente al más letal de todos: el melanoma. A pesar del número ingente de investigaciones que se han llevado a cabo sobre el cáncer de piel, no existe ningún indicio de que el melanoma maligno tenga que ver con la exposición a los rayos UV. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que los filtros solares no sólo no protegen la piel frente al cáncer, sino que, por el contrario, lo estimulan al ampliar la absorción de rayos UVA. De ahí que los filtros solares sean mucho más peligrosos de lo que jamás podría llegar a ser la luz solar.

Queda la pregunta de si los filtros solares concebidos para captar tanto la radicación UVA como la UVB pueden resolver los problemas. La investigación científica ha demostrado que tampoco previenen el cáncer de piel. En primer lugar, la piel se ve sometida al ataque ácido que se produce al aplicar la crema. En segundo lugar, al captar los rayos UVA y UVB, el cuerpo se ve privado de los rayos solares más importantes que le permiten mantener la necesaria capacidad inmune y otros numerosos procesos fundamentales. El cuerpo necesita los rayos UVB, por ejemplo, para sintetizar la vitamina D, sin la cual no podríamos sobrevivir. ¿Es extraño, por tanto, descubrir que hoy en día haya muchas personas que sufren cáncer de piel sin apenas haber estado nunca expuestas a la luz solar?

La falta de luz solar: una trampa mortal

Desde hace varias décadas se sabe que las personas que viven la mayor parte del tiempo al aire libre, en grandes altitudes o cerca del ecuador, tienen la menor incidencia de cáncer de piel. Y como se desprende de esos datos, las personas que trabajan con luz artificial tienen la mayor incidencia en ese tipo de cáncer. En un estudio realizado con personal de la marina de guerra estadounidense entre 1974 y 1984, los investigadores descubrieron que los marineros que desempeñaban tareas en lugares cerrados tenían una mayor incidencia de cáncer de piel que los que trabajaban al aire libre. Los que trabajaban tanto en lugares cerrados como al aire libre resultaron ser los menos afectados, ya que su tasa de incidencia de cáncer de piel era un 24 % inferior a la media nacional estadounidense. Puesto que ninguno de los marineros pasaba todo el día en el exterior, no se pudo determinar si estar durante todo el día al aire libre comportaba la protección más alta.

Es interesante destacar que algunas de las ciudades más cálidas de Estados Unidos, como Phoenix, en Arizona, tienen los índices más altos de cáncer de piel, pero no porque sus habitantes expongan su piel excesivamente al sol… El calor extremo durante la mayor parte del año hace que gran parte de la población permanezca dentro de los edificios durante el día. Además, el aire seco y caliente del exterior y el aire seco y frío que suministran los aparatos de aire acondicionado en el interior de los hogares, las oficinas y los automóviles eliminan la humedad de la piel y la dejan casi totalmente desprovista de su protección natural frente a los elementos, hongos y bacterias. Incluso durante la noche, debido al aire acondicionado, la piel apenas puede respirar aire húmedo natural. La deshidratación de la piel reduce notablemente su capacidad de eliminar residuos nocivos de los tejidos conectivos y otras partes del cuerpo. Además, la piel deshidratada absorbe con avidez los productos químicos que contienen la mayor parte de las cremas hidratantes y solares, que se utilizan con mayor frecuencia en lugares secos y calurosos como Phoenix. Todo ello puede debilitar y dañar progresivamente las células cutáneas, que en muchos casos se vuelven cancerosas.

El promedio de horas que los norteamericanos que residen en las ciudades pasan en el interior de los edificios es de unas veintidós horas al día y la mayor parte de ese período utilizan luz artificial. También los niños pasan cada vez menos tiempo en contacto con la naturaleza y más en el interior de las casas, en el colegio, frente al ordenador y el televisor. Durante el invierno, gran parte de la población urbana trabajadora apenas ve la luz del día, a no ser a través de las ventanas, cuyos vidrios reflejan los rayos UV. La luz incandescente tiene un ancho de banda reducido en comparación con la luz solar y se sabe que la exposición a ella debilita la inmunidad natural del organismo. (Un estudio realizado en Rusia mostró que los obreros expuestos a rayos UV durante el horario laboral se acatarraban hasta un 50 % menos.) Un sistema inmunológico debilitado no puede defenderse adecuadamente de ninguna enfermedad, incluido el cáncer de piel.

La investigadora Helen Shaw y su equipo llevaron a cabo un estudio sobre el melanoma en la Facultad de Higiene y Medicina Tropical de Londres y en la Clínica de Melanoma del Hospital de Sydney. Descubrieron que los administrativos tenían una incidencia de este cáncer mortal dos veces mayor que las personas que trabajaban al aire libre. Los resultados de este estudio se publicaron en la revista médica Lancet en 1982. La doctora Shaw demostró que quienes pasan la mayor parte del tiempo al aire libre corren de lejos un riesgo mucho menor de desarrollar un cáncer de piel. En claro contraste con las personas que vivían o trabajaban al aire libre, los oficinistas que pasaban la mayor parte del día en sus puestos de trabajo expuestos a la luz artificial tenían un mayor riesgo de desarrollar melanomas. La doctora descubrió, asimismo, que las lámparas fluorescentes originan mutaciones en los cultivos de células animales.

El trabajo de investigación de la doctora Shaw mostró que, tanto en Australia como en Gran Bretaña, los índices de melanoma eran mayores en los profesionales y en los administrativos y menores en la gente que trabajaba al aire libre. Dicho de otro modo, australianos y británicos, así como el resto de todos nosotros deberíamos pasar más tiempo en el exterior, allí donde hay rayos UV en abundancia. Otros estudios similares que se llevaron a cabo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York confirmaron y completaron los resultados obtenidos por la doctora Shaw.

Las personas afrocaribeñas de piel y cabello morenos o negros pueden pasar mucho tiempo al sol sin quemarse. Raramente sufren cáncer de piel cuando viven en sus lugares de origen, donde la radiación solar es muy abundante. Su piel rica en melanina filtra muchos de los rayos UV, pero deja pasar suficientes rayos beneficiosos. El problema surge cuando se trasladan a países de clima más moderado o frío, como el Reino Unido o Suecia, donde han de exponerse al sol durante más tiempo que las personas de tez pálida a fin de mantener sus niveles de vitamina D. En Estados Unidos, un 42 % de las mujeres afroamericanas en edad fértil sufren deficiencia de vitamina D. Si las personas de piel más oscura no consiguen esa dosis complementaria de luz solar, son ellas las más propensas a desarrollar cáncer de piel. La razón de tener un mayor riesgo de sufrir cáncer de piel no es que reciban demasiada luz solar, sino muy poca.

Corroborando anteriores hallazgos de que la vitamina D ayuda a prevenir el cáncer, la revista American Joumal of Clinical Nutrition publicó en junio de 2007 el primer estudio amplio controlado con placebo sobre el cáncer y la vitamina D. En él se mostraba que la vitamina D puede reducir el riesgo de contraer cáncer hasta en un 60 %. El estudio englobó a cerca de 1.200 mujeres de 55 de edad en adelante, a las que se hizo un seguimiento durante cuatro años. Las mujeres se dividieron en dos grupos; a un grupo se le administraron suplementos de calcio y de vitamina D y el otro recibió un placebo. El primer grupo tuvo un 60 % menos de riesgo de contraer cualquier tipo de cáncer en comparación con el grupo del placebo.

Este estudio se vio confirmado por los resultados de las investigaciones de la Universidad de Stanford. La exposición al sol puede reducir el riesgo de contraer cáncer de mama, según un nuevo estudio publicado el 12 de octubre de 2007 en el American Joumal of Epidemiology. El estudio se realizó con 4.000 mujeres de 35 a 79 años de edad y evaluó los efectos de la exposición prolongada al sol. Se descubrió que las mujeres de piel clara que habían tomado mucho el sol tenían la mitad de probabilidades de desarrollar un cáncer de mama avanzado (cáncer que se ha extendido más allá de las mamas) que las mujeres que se habían expuesto poco al sol. En otras palabras, cuanto más tomen el sol de modo regular, menos posibilidades tienen las mujeres de desarrollar cáncer de mama o de otro tipo.

La Sociedad de Lucha contra el Cáncer de Canadá, en respuesta a los más recientes estudios sobre el cáncer, recomienda actualmente a todos los adultos la vitamina D; es la primera vez, que un organismo oficial de la sanidad pública aconseja la vitamina como terapia preventiva del cáncer. Aunque la vitamina D se encuentra en algunos alimentos y complementos, alrededor de un 90% de ella la produce el cuerpo en respuesta directa a la exposición solar. De hecho, la manera más efectiva y rápida de obtener la máxima cantidad de esta vitamina que previene el cáncer es tomar el sol. Si bien el contacto directo con la luz solar previene el cáncer y otras muchas enfermedades desde hace miles de años, la industria farmacéutica actual lo desaconseja e incluso advierte contra él.

Como es frecuente, las teorías médicas que se basan en una mera sintomatología no explican las causas de la enfermedad. En realidad, es más que probable que hagan que uno enferme. No hay que hacer caso de los consejos de ningún médico, empresa u organización que quieran protegernos de una supuesta amenaza cuando al mismo tiempo están intentando vendernos alguna otra cosa, como cremas de protección solares.

[hr]2. Aunque el melanoma ha aumentado su incidencia en las poblaciones de piel pálida (que utilizan cremas protectoras) de todo el mundo, no se ha producido un incremento equivalente en las poblaciones de piel oscura, en las que la incidencia es tan sólo de una décima a una tercera parte. La piel de esas personas tiene mayor cantidad de melanina, que les protege, pero también es cierto que pasan mucho más tiempo al aire libre expuestos a concentraciones de rayos UV que suelen ser más altas.
3. De los tres tipos de rayos ultravioleta, los rayos UVA son principalmente responsables de la respuesta del bronceado de lo piel, los rayos UVB activan las síntesis de la vitamina D, primordial para la absorción del calcio y otros minerales, mientras que los rayos UVC, casi totalmente absorbidos por las capa de ozono de la Tierra, son germicidas y eliminan bacterias, virus y otros gérmenes patológenos.

[divider]Leer la primera parte de Los secretos curativos del sol. Parte 1.

Continuar leyendo la tercera parte de Los secretos curativos del sol. Parte 3.

[divider]Fuente: Libro “Los secretos eternos de la salud” de Andreas Moritz. Ediciones Obelisco. Capítulo 8 págs. 350 a 375.

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Los secretos curativos del sol. Parte 1

El sol

El milagroso poder curativo de la luz ultravioleta

La época en que el impulso natural inmediato el primer día soleado de la primavera era salir al aire libre y disfrutar hace ya tiempo que pasó a la historia. Tan sólo los muy valientes o los «descuidados» que hacen caso omiso a las crudas advertencias de los mandarines de la medicina y los especialistas en cáncer, que cuentan con el pleno apoyo de los fabricantes de cremas de protección solar, se atreven a exponerse a «peligros» del Sol. A menos que vayan untados de la cabeza a los pies con cremas de protección solar de factor 60, ponen en juego su vida, o eso les hacen creer aquellos que no persiguen otra cosa que su propio interés pecuniario. Por fortuna, este punto de vista está empezando a desmoronarse, ya que no existe ni una sola prueba científca que demuestre que la luz solar produce enfermedades. Al contrario, lo que se está descubriendo es que la falta de exposición a la luz solar es uno de los mayores factores de riesgo de caer enfermo. Son muy pocos los que saben que la falta de sol hace que cada año mueran de cáncer unas 50.000 personas tan sólo en Estados Unidos. Como veremos más adelante, son muertes que se habrían podido evitar fácilmente gracias a la vitamina D que produce el cuerpo en respuesta a una exposición regular al sol.

Por desgracia, es el espectro ultravioleta de la luz solar el que se elimina de manera más fácil por los vidrios de las ventanas, las casas, las gafas correctoras o las gafas de sol, las lociones solares y las prendas de vestir. Antes de que se descubrieran los antibióticos en 1930 –el primero fue la penicilina–, la comunidad médica, al menos en Europa, sabía apreciar el poder curativo del Sol. Desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, la terapia basada en la luz solar, la llamada «helioterapia», se consideraba uno de los tratamientos más eficaces contra las enfermedades infecciosas.

Ciertos estudios han revelado que los pacientes expuestos a la luz solar de una manera controlada experimentaron un imponante descenso de la presión arterial (una bajada de hasta 40 mm Hg), una disminución del nivel de colesterol en sangre, una reducción de los niveles anormalmente altos de azúcar en personas diabéticas y un aumento de los glóbulos blancos que los individuos necesitan para ayudarles a resistir a la enfermedad. Los pacientes que sufren gota, artritis reumaroide, colitis, arteriosclerosis, anemia, cistitis, eczemas, acné, psoriasis, herpes, lupus, ciática, problemas renales, asma e incluso quemaduras se verán beneficiados por el poder curativo de los rayos solares.

El médico y escritor Auguste Rollier fue uno de los más famosos helioterapeuras de su época. En el momento más álgido de su carrera dirigía 36 clínicas con un total de unas mil camas en Leysin, Suiza. Esas clínicas estaban situadas a más de 1.500 m sobre el nivel del mar, una actitud que permitía que sus pacientes recibieran una cantidad de rayos UV mucho mayor que la que es posible en los niveles más bajos de la atmósfera. El doctor Rollier utilizó los rayos UV para el tratamiento de enfermedades como la tuberculosis, el raquitismo, la viruela, el lupus vulgaris (tuberculosis cutánea) y las heridas; siguió los pasos del médico danés Niels Finsen, ganador del premio Nobel en 1903 por el tratamiento de la tuberculosis con luz ultravioleta. Rollier descubrió que los baños solares a primera hora de la mañana, junto con una dieta nutritiva, aportaban los mejores resultados.

La sorprendente cura de la tuberculosis y de otras enfermedades que consiguieron esos médicos ocupó los titulares de la época. Lo que más sorprendió a la profesión médica fue que los benéficos rayos solares no surtieran efecto en los pacientes que utilizaban gafas de sol. (Las gafas de sol captan importantes rayos del espectro de luz que el cuerpo requiere para realizar sus principales funciones biológicas.) Los ojos reciben estos rayos, aunque la persona se halle en la sombra.

Hacia 1933 se había comprobado que la luz solar constituía un tratamiento beneficioso para más de 165 enfermedades diferentes. Sin embargo, en 1954, tras la muerte de Rollier y el creciente poder de la industria farmacéutica, el uso de la heliorerapia empezó a caer en picada. En la década de 1960, los «fármacos milagrosos» creados por el hombre sustituyeron a la fascinación médica por los poderes curarivos del Sol, y en la década de 1980 se comenzó a bombardear cada vez más a la población con las advertencias contra los baños de sol y el riesgo de contraer cáncer de piel.

Hoy en día se considera que el Sol es el principal culpable del cáncer de piel, de las cataratas que preceden a la ceguera y del envejecimiento cutáneo. Tan sólo las personas que se «arriesgan» a tomar el sol descubren que éste les hace sentir mejor, siempre y cuando no usen filtros solares y no se quemen la piel. En realidad, lo que hacen los rayos UV del Sol es estimular la glándula tiroides para que incremente la producción de hormonas, lo cual, a su vez, incrementa el ritmo del metabolismo basal del organismo. Esto ayuda tanto a perder peso como a mejorar el desarrollo muscular. En las exploraciones ganaderas, los animales crecen con mayor rapidez cuando se crían al aire libre, y lo mismo ocurre con las personas que coman el sol. Por tanto, si se desea perder peso o incrementar el tono muscular, hay que tomar el sol regularmente.

En estos últimos años, la utilización de los antibióticos, que han llegado prácticamente a sustituir a la helioterapia, ha dado lugar al desarrollo de cepas bacterianas resistentes a esos fármacos, bacterias que desafían cualquier tratamiento que no sea el de un uso adecuado de la luz solar, el aire, el agua y los alimentos. Reducir notablemente o anular cualquiera de estos cuatro elementos esenciales de la vida es abrir las puertas a la enfermedad.

Cualquiera que excluya de su vida la luz solar se debilitará y sufrirá problemas mentales y físicos. Con el tiempo, su energía vital disminuirá y ello se reflejará en su calidad de vida. En la población de los países del norte de Europa, como Noruega y Finlandia, que experimenta cada año muchos meses de oscuridad, se produce una mayor incidencia de fenómenos de fatiga, irritabilidad, enfermedad, insomnio, depresión, alcoholismo y suicidio que en la que vive en zonas con más horas de luz solar. Sus casas de cáncer de piel también son más airas. La incidencia de melanomas por ejemplo, es diez veces mayor en las islas Orkney y Sherland, al norte de Escocia que en las islas mediterráneas.

Los rayos UV activan una importante hormona de la piel llamada solitrol. Esta hormona influye en nuestro sistema inmunológico y en muchos de los centros reguladores de nuestro organismo, y, junto a la hormona pineal melatonina, da lugar a los cambios de humor y a los ritmos biológicos diarios. La hemoglobina de los glóbulos rojos necesita la luz ultravioleta (UV) para enlazar el oxígeno que necesitamos para todas las funciones celulares. La falta de luz solar, por consiguiente, puede considerarse en parte responsable de casi todas las enfermedades, incluido el cáncer de piel y otros tipos de cáncer. Como empezará a advertir el lector, no tomar el sol puede ser muy perjudicial para la salud.

¿Puden los rayos UV prevenir y curar el cáncer de piel?

En la actualidad, una de las principales preocupaciones de los científicos es el extraordinario aumento del cáncer de piel en todo el mundo. Existen tres tipos principales de cáncer de piel, dos de los cuales –el carcinoma de las células basales y el carcinoma escamoso (no melanomas)– son cada vez más frecuentes, mientras que el tercero, el melanoma maligno, es más infrecuente, pero más letal1. La pregunta más acuciame es: ¿por qué iba el Sol a volverse de pronto tan maligno e intentar matar a tantas personas cuando lleva miles de años sin hacer daño a nadie?

La profesión médica afirma que los rayos ultravioleta (UV) son la causa principal del cáncer de piel. Esta teoría se basa en la suposición de que la fina capa de ozono de nuestro planeta permite que penetre en la superficie terrestre una cantidad demasiado abundante de esos rayos, que causaría toda clase de desperfectos, como lesiones en nuestra piel y nuestras células oculares. Sin embargo, esa teoría tiene importantes fallos y carece de cualquier fundamento científico. Contrariamente a la creencia general, no existe ninguna prueba de que la reducción de la capa de ozono observada en los polos terrestres haya ocasionado un aumento de los melanomas.

La capa de ozono que se halla en la estratosfera destruye o filtra la frecuencia germicida de los rayos UV, de modo que tan sólo pequeñas cantidades -las necesarias para purificar el aire que respiramos y el agua que bebemos- alcanzan realmente la superficie terrestre. A ese efecto, un estudio realizado en Punta Arenas, la mayor ciudad sudamericana que se encuentra próxima al agujero de la capa de ozono del Antártico, no mostró ningún incremento de las afecciones relacionadas con el agotamiento del ozono. De hecho, las cantidades de rayos UV medidas eran demasiado pequeñas para rener un efecto palpable. Las mediciones llevadas a cabo en Estados Unidos desde 1974 señalan que las radiaciones de rayos UV que llegan a la superficie terrestre disminuyen ligeramente año tras año. Esta investigación se emprendió para detectar la frecuencia de la radiación UV que ocasiona quemaduras solares. De 1974 a 1985, la radiación UV ha disminuido un 0.7 % anual y ha seguido descendiendo.

El hecho de que el número de casos de cáncer de piel en Estados Unidos se haya duplicado durante este período de 11 años se contradice con la teoría de que la luz UV es La causante de la epidemia del cáncer de piel. En 1980, en Estados Unidos se diagnosticaron 8.000 casos de cáncer de piel maligno (melanomas), que ocho años después habían aumenrado un 350 %, sumando un total de 28.000 casos. La posibilidad de desarrollar un melanoma en 1930 eran tan sólo de una por cada 1.300 personas. Desde 2003, cada año se diagnostican en Estados Unidos de 45.000 a 50.000 nuevos casos. Los melanomas, que causan el 75 % de los decesos por cáncer de piel, constituyen tan sólo un 5 % de la totalidad de los casos de cáncer de piel diagnosticados. Lo más sorprendente de esta forma letal de cáncer es que puede aparecer en zonas del cuerpo que no se exponen normalmente al Sol, como los ojos, el recto, la vagina, la boca, el tracto respiratorio, el tracto digestivo y la vejiga urinaria.

En resumen, desde el inicio del nuevo milenio, en Estados Unidos se diagnostica cada año un millón de casos de cáncer de piel de uno u otro tipo. En la actualidad hay millones de pacientes a los que se les ha hecho creer que el Sol es el culpable de su enfermedad cutánea. Sin embargo, dado que las radiaciones de rayos UV disminuyen cada año y el cáncer de piel era una enfermedad muy poco común hace 100 años, cuando las radiaciones eran mucho mayores y la gente pasaba mucho más tiempo al aire libre, ¿qué otros factores son los responsables del cáncer de piel?

A más rayos UV, menos cáncer

Aun cuando la penetración de los rayos UV basta la superficie terrestre hubiera aumentado un 1 % anual (lo cual no es el caso), ese ligero aumento habría sido cientos o incluso miles de veces menor que la variación normal que experimentan las personas a causa de las diferencias geográficas.

Supongamos que una persona se traslada desde un lugar cercano a cualquiera de los dos polos, por ejemplo, Islandia o Finlandia, a otro próximo al ecuador, como Kenia o Uganda, en el este de África. Cuando llegue al ecuador, la exposición de su organismo a los rayos UV habrá aumentado nada menos que un 5.000 %. Si está viviendo en Inglaterra y decide mudarse al norte de Australia, la exposición se incrementará un 600 %. Según los cálculos, cada 10 km que una persona se acerca al ecuador, la exposición solar se incrementa un 1 %.

En la actualidad, millones de personas de todo el mundo viajan de zonas de baja radiación solar a zonas de alta exposición, cercanas al ecuador. Miles de turistas viajan a lugares situados a altitudes mucho mayores que los lugares donde residen. Por cada treinta metros que ganan en altitud se produce un incremento palpable de la exposición a los rayos UV, pero ello no impide que la gente escale montañas o viva en países como Suiza, o a altitudes mucho mayores, como en la cadena montañosa del Hímalaya. Según la teoría que vincula la radiación UV al cáncer, la mayoría de los habitantes de Kenia, del Tíbec o de Suiza deberían sufrir cáncer de piel. Pero no ocurre esto. Más bien, lo que ocurre es que las personas que viven en grandes altitudes o cerca del ecuador, donde las radiaciones de UV están más concentradas, desconocen prácticamente cualquier clase de cáncer, no sólo el cáncer de piel. Ello demuestra que la radiación UV no provoca cáncer y que incluso puede prevenirlo.

El cuerpo humano tiene una extraordinaria capacidad para adaptarse a todo tipo de cambios medioambientales. Está dotado de mecanismos qué se autorregulan perfectamente para protegerse de los elementos naturales. Nadar demasiado tiempo en el mar o en un lago puede ocasionar una imponante inflamación cutánea, escalofríos y problemas circulatorios. Nuestro cuerpo nos hace saber cuándo es el momento de salir del agua. Estar demasiado cerca del fuego nos acalora y hace que nos alejemos de él. La lluvia es natural, pero permanecer demasiado tiempo bajo la lluvia puede agotar nuestro sistema inmunológico y hacernos más susceptibles a sufrir un resfriado. Comer nos ayuda a vivir, pero atiborrarnos nos conduce a la obesidad, la diabetes, los ataques de corazón y el cáncer. Dormir nos «recarga las baterías» y revitaliza nuestro cuerpo y nuestra mente, aunque hacerlo en exceso nos hace sentir aletargados, deprimidos y enfermos. Del mismo modo, la luz solar tiene propiedades curativas a menos que la usemos para quemarnos agujeros en la piel. ¿Podrían algunos de esos elementos o procedimientos naturales causarnos daño a menos que abusáramos de ellos?

¿No sería más razonable pensar que el gusto por las cosas artificiales, como la comida basura, los estimulantes, el alcohol, los fármacos, las intervenciones quirúrgicas (a menos que sean por una urgencia), así como la contaminación, dormir mal, los malos hábitos alimenticios, el estrés, la codicia de poder y de dinero y la falta de contacto con la naruraleza son probablemente la causa de enfermedades como el cáncer de piel y las cataratas, y no los fenómenos naturales que han asegurado el crecimiento continuado y la evolución en el planeta a lo largo de los tiempos?

Es muy alentador ver que los nuevos tratamientos a base de luz solar están siendo reconocidos cada vez más como adelantos muy importantes para acabar con el cáncer y otras muchas enfermedades. La administración de medicamentos y alimentos de Estados Unidos (FDA) aprobó reciemememe la «terapia lumínica» para tratar casos avanzados de cáncer esofágico y casos incipientes de cáncer de pulmón, con menos riesgo que con los que se basan en cirugía y quimioterapia. Aunque hace más de cien años que se sabe que la luz puede matar las células enfermas, tan sólo después de los numerosos y convincentes estudios científicos realizados ha existido de pronto un renovado interés por la rerapia lumínica o fototerapia.

Se han producido éxitos esperanzadores en el cáncer de vejiga, la endornetriosis causante de la infertilidad, el cáncer avanzado de pulmón y el de esófago, el cáncer de piel, las enfermedades que producen ceguera, la psoriasis y los trastornos autoinmunes. Según un estudio, la fototerapia acabó con un 79 % de los casos incipientes de cáncer de pulmón. La exposición regular a la luz solar parece ser una de las mejores medidas que se pueden adoptar para prevenir el cáncer, incluido el cáncer de piel.

[hr]1. El carcinoma de células basales (BCC) es la forma más frecuente, pero no se extiende. Si no se trata, va penetrando en los tejidos subyacentes y causa desfiguración y graves lesiones.
El carcinoma escamoso se considera más peligroso que el BCC porque se extiende a otras partes del cuerpo.
El carcinoma maligno es el más peligroso de los cánceres de piel. Puede llegar a extenderse con gran rapidez y, a menos que se detecte a tiempo, es muy difícil de tratar. Se desarrolla a partir de las células llamadas melanocitos en la capa externa de la piel. Los melanomas suelen iniciarse en los lunares o en zonas de la piel que presentan un aspecto anómalo.

[divider]Segunda parte de Los secretos curativos del sol

[divider]Fuente: Libro “Los secretos eternos de la salud” de Andreas Moritz. Ediciones Obelisco. Capítulo 8 págs. 350 a 375.

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El peor aspecto de la explotación láctea

Industria láctea

Hace poco, conversé con una mujer que se me acercó durante la campaña “El mundo es vegano. Si vos lo querés”, del programa Liberalos/Liberate de Ánima. Sus primeras y contundentes palabras fueron para manifestar que no estaba de acuerdo. Yo no sabía bien con qué y al preguntarle, volvió a repetir la misma frase. Luego de un momento me explicó:

—La leche, por ejemplo, no significa ningún sufrimiento animal.

Al parecer estaba muy desinformada pero, tras mi primera acotación respecto del tema, contestó que ella tenía tambo, y sabía bien cómo era. Aunque al principio no parecía entender que si una vaca tenía leche era porque había tenido a su ternero y como todo mamífero necesitaba alimentarlo, luego reconocía tal posibilidad pero agregando que, si había algún ternero… en el tambo lo dejaban pastando por ahí. Su hija adolescente discrepó:

—No, mamá, viene el camión y se los llevan.

El intento de la madre humana para defender la idea de la falta de sufrimiento siguió luego valiéndose de otros desaciertos hasta que, imprevistamente, apareció el mandato bíblico:

—No estoy de acuerdo, porque Dios nos dio a los animales para usarlos.

En ese preciso momento me llamaron y mientras giraba la cabeza durante apenas un segundo para luego volver a la conversación, la señora tomó el brazo de su hija y siguió apurada su camino, así que escuchó a unos cuantos pasos míos lo que le contesté al último y sorprendente salto cualitativo de su argumentación. Es posible que no me haya oído, pero apuesto a que su hija sí lo hizo.

A partir de esta anécdota recordé las preguntas que me hizo Emilio Cicco para su nota “Leche era la de antes”, publicada en la revista Brando de este mes de enero. Contesto aquí a la siguiente: ¿Cuáles son los tres peores aspectos de tomar leche?

El peor aspecto —en una categoría que no integra la misma lista de cualquier otro que pueda agregar— tiene que ver con las implicancias éticas. Como toda explotación, la destinada a obtener leche y sus derivados conlleva un cuestionamiento ético derivado del uso de animales no humanos. Todo ser sintiente merece respeto y, por lo tanto, deberíamos otorgarle el derecho básico de no ser usado como medio para los fines de otros.

En este caso, la esclavitud significa embarazar a la vaca una y otra vez, generalmente de manera forzada por inseminación artificial. El becerro le es arrancado a los pocos días con sufrimiento para ambos. Serán destinados a una futura explotación láctea si son hembras, o a la industria cárnica si son machos. La hembra es forzada a embarazos continuos, al ordeñe mecánico, al confinamiento… Cuando desciende la productividad y dejan de ser rentables, las vacas lecheras son enviadas al matadero. Sus músculos son la elección de preferencia para las cadenas de comidas rápidas y otros productos cárnicos de bajo costo.

A partir de aquí, y dado que podemos vivir perfectamente sin consumir productos animales, deberíamos dejar de consumir productos lácteos.

Paso entonces a comentar algunos aspectos relacionados con el tema de la salud, porque si bien son muy conocidos los efectos negativos de las grasas animales, no lo son tanto los siguientes:

Proteínas

Para empezar, la leche de cualquier mamífero contiene diferentes opiáceos destinados a originar dependencia en el neonato y a mantenerlo cerca de la madre. Los lácteos son por esto muy adictivos.

Se ha encontrado que las proteínas de la leche funcionan como antígenos que fuerzan al organismo a producir anticuerpos contra ellos. Junto a otros muchos tipos de antígenos detectados en los lácteos, son responsables de reacciones alérgicas que originan acumulación de mucosidad en el cuerpo. La continua exposición a sustancias que el organismo reconoce como extrañas va debilitando el sistema inmunológico, provocando enfermedades autoinmunes.

Los niños con diabetes infanto-juvenil tienen ocho veces más anticuerpos contra la caseína que los adultos normales. [1] Un gráfico comparativo entre el consumo de leche entre los 0 y 14 años y la aparición de diabetes tipo-1 da cuenta del aumento notorio de este tipo de diabetes en proporción al consumo de leche [2] [3] [4]. La caseína aparece fuertemente asociada al cáncer en el famoso estudio volcado en The China Study, de T. Colin Campbell. [5]

A su vez, la más abundante de las proteínas lácteas, la caseína, puede adherirse fácilmente a las paredes del intestino impidiendo la absorción de nutrientes. No de casualidad es usada como pegamento (“cola de carpintero”).

Hidratos de carbono

La falta de la enzima necesaria para digerir la lactosa –lo que es común en el adulto y también en muchos bebés–, genera cuadros de inflamación y putrefacción intestinal con producción de subproductos tóxicos e irritantes.

La galactosa, resultante de la degradación de la lactosa presente en los lácteos, está asociada al cáncer de útero y ovario. Tomar leche incrementa la cantidad de IGF-I (factor de crecimiento parecido a la insulina) en la sangre. Altos porcentajes de IGF-I están relacionados con riesgo aumentado de cáncer de próstata [6] [7] y mama [8] [9]. Un estudio realizado por el Dr. Cramer y sus colegas de la Universidad de Harvard demostró que la leche incrementaría el riesgo de cáncer de ovario. Cramer afirma que el riesgo no sólo proviene del contenido graso de los lácteos sino también y principalmente de la lactosa –o azúcar de leche– que a su vez está formada por glucosa y galactosa, esta última peligrosa para los ovarios. [10] Otros estudios confirmaron que se duplica y hasta triplica el riesgo de padecer cáncer de ovario con el aumento del consumo de lácteos [11] [12] [13].

También se halló relación entre ciertos desórdenes mentales como la esquizofrenia y el autismo, y el consumo de lácteos. [14]

Factor de Crecimiento Epitelial o EGF-1 (Epitelial Growth Factor)

La leche es una secreción de los mamíferos destinada a nutrir a los bebés de su propia especie. El humano es el único mamífero que toma esta secreción de otra especie y más allá del destete. El EGF-1 está presente en la leche de la vaca para provocar el crecimiento de los tejidos epiteliales de sus hijos y es un estímulo muy fuerte, destinado a que el ternero aumente de 60 a 100 kg en un año. En los humanos, el EGF-1 está asociado al crecimiento de tumores y su contenido se incrementa con la administración de la hormona de crecimiento bovino (BGH), legalizada en EE.UU., en 1993, para aumentar la producción de leche. Recordemos que la mayor parte de los tumores benignos y malignos son epiteliales. [15]

Muchas de las sustancias tóxicas que contaminan el medioambiente, –señaladas como causantes de enfermedades graves o letales–, se pueden hallar en diversos alimentos incluyendo los productos lácteos. La contaminación de la leche y derivados puede ocurrir en cualquiera de las fases de obtención, elaboración y distribución.

Si comenzamos por la pasteurización, proceso de calentamiento sin el cual la leche no se podría comercializar, ésta hace que se destruyan sus enzimas y que se coagulen las proteínas, produciendo sulfuro de hidrógeno al ingerirla, ese gas maloliente y tóxico originado por la putrefacción intestinal. La homogeneización, según los expertos en el tema, sería doblemente perjudicial para la arteriosclerosis, porque la enzima bovina xantino-oxidasa entraría directamente en el torrente sanguíneo, destruyendo el masmógeno de las membranas celulares del tejido cardíaco. [16]

La contaminación por pesticidas, herbicidas e insecticidas llega, entre otras vías, a través de la ingesta de forrajes que los contienen [17]. La contaminación con aflatoxinas –altamente cancerígenas–puede llegar por la alimentación del animal no humano pero también por el ordeñe. La contaminación por metales pesados puede ocurrir en cualquier estadio de la obtención e industrialización y suelen llegar a través del agua que toma el animal.

El agregado de vitaminas está asociado a los trastornos de hipervitaminosis. La presencia de antibióticos –de uso frecuente y continuo en la industria– favorece la resistencia a los antibióticos que está ocurriendo en el humano. La hormona de crecimiento bovino, elaborada por métodos recombinantes del material genético e inyectada para obtener más leche, está prohibida en Canadá y en Europa. Daña más aún a las vacas, originándoles las dolorosas mastitis que son tratadas con antibióticos. Ya vimos sus consecuencias en el humano.

Los productos descartados/vencidos se tratan con antibióticos, conservantes y soda cáustica, reutilizándose. Es de uso corriente el agregado de azúcares, espesantes, saborizantes, edulcorantes, emulsionantes, colorantes, antimicóticos en los quesos y otros aditivos químicos presentes en la leche y derivados. Incluso se ha encontrado estroncio radioactivo [18], PCBs y dioxinas [19].

Pero los temas de salud son problemas de salud.

Aunque podríamos preguntarnos si el problema de la esclavitud a la que sometemos a los otros animales no es también un problema de salud.

Notas

[1] Vaarala, O, et al. “Cow’s milk formula feeding induces primary immunization to insulin in infants at genetic risk for Type-1 diabetes.” Diabetes, 1999, 48:1389-1394.
[2] LaPorte, R.E., Tajima, N. Akerblom, H.K., et al. “Geographic difference in the risk of insulin-dependent diabetes mellitus: The importance of registries.” Diabetes Care, 1985, 8 (Suppl. 1), cit. en Cousens, Gabriel, Hay una cura para la diabetes, Epidauro, 2010.
[3] Saukkonen T, Virtanen SM, Karppinen M, et al. “Significance of cow’s milk protein antibodies as risk factor for childhood IDDM: interaction with dietary cow’s milk intake and HLA-DQB1 genotype.” Childhood Dibetes in Finland Study Group. Dibetologia. 1998; 41:72-78.
[4] Kimpimaki T, Erkkola M, Korhonen S, et al. “Short-term exclusive breastfeeding predisposes young children with increased genetic risk of Type I diabetes to progressive beta-cell autoimmunity.” Diabetologia. 2001; 44:63–69.
[5] Campbell, T.C. The China Study, Dallas: Benbella Books, 2004, p.7
[6] Mettlin, C., Selenskas, S. Natarajan. N., et al, “Beta-carotene and animal fats and their relationship to prostate cancer risk. A case-control study.” Cancer, 1989, 64:605-612.
[7] Chan, J.M. y Giovannucci, E.L., “Dairy products, calcium, and vitamin D and risk of prostate cancer.” Epidemiol Revs, 2001, 23:87-92.
[8] Plant, J.A. The No-Dairy Breast Cancer Prevention Program, New York: St. Martin’s Press, 2001, p.74 y ss.
[9] Voskuil DW, Vrieling A, van’t Veer LJ, Kampman E, Rookus MA. The insulin-like growth factor system in cancer prevention: potential of dietary intervention strategies. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev. 2005; 14:195-203.
[10] Cramer, D. W., Harlow, B.L., Willet, W. C., Wellch, W.R., Bell, D.A., Scully, R. e., Ng, W.G., y Knapp, R.C., “Galactose consumption and metabolism in relation to the risk of ovarian cancer. The Lancet, 1989, 2, p. 66-71.
[11] Fairfield, K. M., Hunter, D.J., Colditz, G.A. Fuchs, C.S. Cramer, D. W. Speizer, F. E., Willett, ]W. C., y Hankinson, S.E., “A prospective study of dietary lactose and ovarian cancer.” Intl J. Cancer, 2004, 110 (2): 271-277.
[12] Larsson, S. C., Bergkvist, L., y Wolk, A., “Milk and lactose intakes and ovarían cáncer risk in the Swedish Mammography Cohort”, American J. Nutr., 2004, 80 (%): 1353-1357.
[13] Kushi LH, Mink PJ, Folsom AR, et al. “Prospective study of diet and ovarian cancer”, Am. J Epidemiol. 1999; 149:21-31.
[14] “Cow’s Milk Protein May Play Role in Mental Disorders,” Reuters Health, 1 Abril, 1999.
[15] Arteaga, C. L. y C. K. Osborne (1989), “Growth inhibition of human breast cáncer cells in vitro with an antibody against the type I somatomedin receptor”, Cancer Research 49, 6.237-6.241; Pollak, M., Costantino, C. Polychronakos y otros (1990), “Effect of tamoxifen on serum insulin-like growth factor I levels in stage I Breast cancer patients”, Journal of the National Cancer Institute 82, 1693-1697.
[16] Llorente, José Ramón, “La leche, ese producto pernicioso para los seres humanos”, DiscoverySalud. Hay un resumen disponible en: http://www.felipeisidro.com/recursos/leche.pdf
[17] Estudio de la contaminación por plagicidas en rutas de abastecimiento de una industria láctea. Revista de Toxicología, 2005, Asociación Española de Toxicología. Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=91909912
[18] Shannon, Sara, Technology’s Curse: Diet for the Atomic Age, Earthpulse Pr; Edición revisada, 1993.
[19] Baars AJ, Bakker MI, Baumann RA, et al. “Dioxins, dioxin-like PCBs and non-dioxin-like PCBs in foodstuffs: occurrence and dietary intake in the Netherlands.” Toxicol Lett, 2004; 151:51-61.

Fuente: anyaboglio.com | Autor: Ana Maria Aboglio

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Científicos revelan nuevo descubrimiento acerca del cáncer a la piel y el uso del bloqueador solar

Según un artículo publicado durante junio de 2014 por el portal inglés “The Independent”, un importante estudio realizado por investigadores del Instituto Karolinska en Suecia concluyó que las personas que evitan tomar sol durante el verano tienen el doble de probabilidades de morir que aquellas que toman sol todos los días.

El estudio epidemiológico siguió a 30.000 mujeres de más de 20 años y mostró que la mortalidad fue casi el doble en el grupo de mujeres que evitan la exposición al sol en comparación con el grupo de mayor exposición.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que el dogma convencional que aconseja evitar el sol y cubrirse en protector solar para reducir al mínimo la exposición al sol, está teniendo un impacto más bien negativo.

Este impacto negativo se debe a que evitar el sol en general se combina con el uso excesivo de protector solar, el cual bloquea la capacidad del cuerpo para producir vitamina D3. Este vitamina es generada por el cuerpo a base de los rayos UV del sol y es por lejos el formato más beneficioso de vitamina D.

Hoy en día, en los EEUU, la deficiencia de vitamina D se encuentra en niveles de epidemia e irónicamente, la deficiencia de vitamina D puede conducir a formas agresivas de cáncer de piel. Un estudio publicado en Cancer Prevention Research el año 2011, sugiere que la vitamina D en niveles óptimos en la sangre, ofrece protección contra las quemaduras solares e incluso ante el cáncer de piel.

Además, la vitamina D protege el cuerpo de enfermedades tales como la esclerosis múltiple, el raquitismo (en los jóvenes), la tuberculosis, enfermedades inflamatorias del intestino, diabetes tipo 1, artritis y el síndrome de Sjogren.

De acuerdo al Consejo de la Vitamina D, los investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham informaron recientemente que “la falta de exposición al sol puede conducir a un deterioro cognitivo en el tiempo.”

Un dermatólogo disidente

Bernard Ackerman (fallecido el 2008) fue una de las primeras autoridades del mundo sobre el tema de cáncer de piel, el sol, protectores solares y los riesgos de melanoma.

A continuación se presentan las opiniones de Ackerman extraídas de un artículo en The New York Times (20 de julio, 2004), titulado “No estoy de acuerdo; Un dermatólogo que no tiene miedo de sentarse en la playa”:

La relación entre el melanoma y la exposición al sol (el dogma de la dermatología) no está comprobado. Actualmente no hay pruebas concluyentes de que las quemaduras de sol produzcan cáncer. No hay ninguna prueba real de que los bloqueadores solares protejan a la piel del melanoma. No hay pruebas de que el aumento de la exposición al sol aumente el riesgo de melanoma”.

Por otro lado, un estudio realizado en Suecia el año 2000, llegó a la conclusión de que las tasas más altas de melanoma predominan en las personas que usan protector solar.

Los bloqueadores solares: los riesgos biológicos que causan cáncer

La Dra. Elizabeth Plourde es una científica de California autora del libro Sunscreens – Biohazard: Treat as Hazardous Waste (Bloqueadores Solares – Peligro Ambiental: Tratar como desecho peligroso), que documenta los graves peligros que constituyen los bloqueadores solares para las personas y el medio ambiente.

Plourde demuestra que el melanoma maligno y otros tipos de cáncer a la piel incrementaron significativamente con el uso de bloqueadores solares durante un período de 30 años. Ella enfatiza que muchos bloqueadores solares contienen productos químicos que son carcinógenos conocidos y disruptores endocrinos.

La investigación de la Dra. Plourde en ratones reveló un aumento de mortalidad tanto en crías como en adultos, así como problemas reproductivos en las generaciones posteriores.

Además, su libro documenta cómo los productos químicos de protección solar han contaminado las fuentes de agua de nuestro planeta, incluyendo océanos, ríos y el agua potable doméstica. Peor aún, pruebas revelaron que el 97% de los estadounidenses contienen químicos de protección solar en la sangre.

El libro del Dra. Plourde también tiene un capítulo dedicado a la importancia de la vitamina D3 para la salud, y se postula que la deficiencia de vitamina D3 generalizada está vinculada al uso excesivo de la protección solar combinado con evitar la exposición al sol en general.

Fuente: www.accionpreferente.com | Autor: Gustavo Aldunate

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¿Porqué no ajo y cebolla?

Composición química

Tanto la cebolla como el ajo tienen sulfóxido, un compuesto que contiene un grupo sulfinilo enlazado a dos átomos de carbono.

En un artículo del New York Times se comenta que las cebollas y los ajos tienen mucho en común con ¡la pólvora! Ambos pertenecen al género allium que incluye a la cebolla, el puerro, el verdeo, el ciboulette y el echalote. Sus sistemas de defensa a base de azufre dan a los alliums sus sabores distintivos, los despliegan cuando sus tejidos se rompen al morder, triturar o cortarlos. Los químicos son altamente irritantes, y desalientan a la mayoría de las criaturas de volver en segundos. Matan microbios, repelen insectos y dañan los glóbulos rojos de perros y gatos.

Los dientes de ajo producen una sustancia química llamada alicina, que es el responsable de su fuerte sabor picante y aroma. Es una molécula relativamente grande y actúa principalmente en contacto directo con el comensal.

Cebollas, echalotes, verdeo y puerros comparten un químico almacenado especial y una segunda enzima defensiva. Producen una molécula de azufre lo suficientemente pequeña y liviana que al salir desde el tejido dañado del vegetal, viaja por el aire y ataca a nuestros ojos y fosas nasales. Esta arma de larga distancia se llama factor lacrimógeno, ya que hace lagrimear los ojos de las personas.

Efectos tóxicos de cebollas y ajos

FP200El Dr. Robert [Bob] C. Beck, DSc. descubrió que el ajo es tóxico porque el ión de hidróxilo sulfónico penetra la barrera hematoencefálica y es espacialmente venenoso para las formas de vida más sutiles y las células del cerebro.

Dr. Beck trabajaba en ingeniería en vuelos de prueba en el grupo de Doc Hallan en la década de 1950. Recuerda que el médico de vuelos venía cada mes y les recordaba a todos: “No se atrevan a tocar ni un ajo 72 horas antes volar uno de nuestros aviones, porque van a duplicar o triplicar su tiempo de reacción. Serán tres veces más lentos si no evitan el ajo”.

Dr. Beck lo comentó en una de sus conferencias de la siguiente manera: “Bueno, no sabíamos por qué hasta 20 años más tarde, cuando fui dueño de Alfa-Metrica Corporation. Éramos el mayor fabricante de equipos de electroencefalograma éticos en los EEUU. Y la gente, cuando volvía del almuerzo, los médicos que entrenábamos para usar los equipos, parecía clínicamente muerta en un encefalograma. Encontramos que había un poco de ajo en el aderezo de sus ensaladas. El ajo desincroniza tus ondas cerebrales, desasocia totalmente los emisferios derecho e izquierdo. Investigamos esto y encontramos que el ajo mataba decenas de miles de células cerebrales… pero no importa, tenemos billones de trillones de células en el cerebro. Así que tuvieron que firmar que no iban a tener contacto con el ajo antes de clases o estarían perdiendo su dinero, su tiempo y mi tiempo.”

Más tarde, se financió un estudio de la Universidad de Stanford y encontraron que, efectivamente, el ajo es un veneno. “Usted puede frotar un diente de ajo en el pie, podrá olerlo poco más tarde en sus muñecas. Así que penetra en el cuerpo. Esta es la razón por la cual el DMSO (dimetil sulfóxido) huele a ajo: el ión de hidróxilo sulfónico penetra todas las barreras, incluyendo el cuerpo calloso en el cerebro. Cualquiera que tenga una huerta orgánica sabe que si no desea utilizar el DDT, el ajo mata cualquier insecto. La mayoría de la gente ha oído, la mayor parte de su vida, que el ajo es bueno, y nosotros clasificamos a esas personas igual de ignorantes que las madres que a comienzos de siglo (XX) compraban sulfato de morfina en la farmacia y lo daban a sus bebés para hacerlos dormir”.

Y continúa, “Si ustedes tienen cualquier paciente con dolores de cabeza de bajo grado o trastorno por déficit de atención, que apenas pueden enfocarse en la computadora durante la tarde, hagan un experimento. Saquen el ajo de la dieta de estas personas y verán lo que mejoran, en muy muy poco tiempo. Y luego que coman un poco de ajo después de unas tres semanas. Van a decir: Dios mío, no tenía ni idea de que esto era la causa de nuestros problemas. Muy poco popular, pero tengo que decirles la verdad. El ajo puede afectar la mente y la concentración. No lo comas si estás realizando actividades que requieren concentración y agudeza mental.”

En los últimos años se han realizado varios estudios que establecen que las cebollas pueden causar alergias, gas intenstinal, diarrea y acidez estomacal. Aunque hay algunos beneficios medicinales de cebollas y ajos (algunos medicamentos homeopáticos como Allium Cepa se producen a partir de las cebollas), como alimentos sus efectos negativos opacan a los buenos.

Prohibición en varias culturas

Aquí una buena revisión sobre cómo cebollas y ajos fueron tradicionalmente prohibidos en muchas culturas en todo el mundo por razones similares.

FP122Los taoístas se dieron cuenta hace miles de años que las plantas de la familia allium eran perjudiciales para los seres humanos en su estado saludable. En sus escritos, un sabio Tsang-Tsze describió las Alliums como las “cinco verduras aromáticas o especias aromáticas”, cada una tiene un efecto perjudicial en uno de los siguientes cinco órganos; el hígado, el bazo, los pulmones, los riñones y el corazón. Específicamente, las cebollas son perjudiciales para los pulmones, el ajo para el corazón, puerros al bazo, el ciboulette al hígado y el verdeo a los riñones. Tsang-Tsze dijo que estas verduras picantes contienen cinco diferentes tipos de enzimas que causan “reacciones de aliento repugnante, muy mal olor de la transpiración y los movimientos intestinales, y conducen a las indulgencias lascivas, promueven agitaciones, ansiedades y agresividad”, especialmente cuando se comen crudas.

Cosas similares se describen en la Ayurveda. Además de producir mal aliento y olor corporal, estas plantas (allium) inducen a la irritación, la agitación, la ansiedad y la agresión. Por lo tanto son perjudiciales física, emocional, mental y espiritualmente.

Aún cuando el ajo se utiliza como alimento en la cultura china se considera perjudicial para el estómago, el hígado y los ojos, y una de las causas de los mareos y la energía dispersa cuando se consume en cantidades inmoderadas.

La cebolla y el ajo nunca fueron adoptados en la cocina tradicional japonesa y fueron rechazados por los maestros zen.

Los practicantes de reiki explican que el ajo y la cebolla son de las primeras sustancias que deben sacarse del sistema de una persona junto con el tabaco, el alcohol y los medicamentos farmacéuticos. Esto hace que sea evidente que las plantas allium tienen un efecto negativo sobre el cuerpo humano y deben evitarse por razones de salud.

Budistas, jainistas y Vaisnavas evitan completamente cebollas y ajos en cualquiera de sus formas.

Una vieja leyenda turca explica que cuando Satanás fue expulsado del cielo, el ajo brotaba donde puso su pie izquierdo por primera vez, y la cebolla creció donde puso su pie derecho.

La ciudadanía griega, especialmente la aristocracia, rechazó firmemente el ajo y encontró su olor repugnante. Cualquier persona con olor a ajo se consideraba vulgar y se le impedía entrar en los templos. En la obra de Aristófanes “Las esposas en la Fiesta de Thesmophores”, las mujeres que estaban engañando a sus maridos encontraron en el ajo un encubrimiento perfecto para una noche de indulgencia.

Horacio, poeta lírico y satírico romano, dijo del ajo en sus Epodes, que es “más venenoso que la cicuta”.

SN134En Sueño de una noche de verano de Shakespeare, el personaje Bottom le dice a los otros actores no comer ajo o cebolla, porque somos de pronunciar dulce aliento.

El punto de vista británico del siglo XVII del ajo era sólidamente negativo, con expresiones como “no aptos para paladares de señoritas, ni para quienes las cortejaran”, o que comer ajo “era parte de un castigo para quienes habían cometido crímenes horribles”. Cuando el famoso poeta Percy Shelley visitó Italia con su amigo Lord Byron, se sorprendió y consternó de ver a su amigo comer el ajo que se servía en las reuniones sociales.

El ajo tampoco ha sido siempre visto como poseedor de propiedades del todo beneficiosos en la cocina y la medicina Occidental. Es ampliamente aceptado entre los profesionales de la salud que, además de matar las bacterias dañinas, el ajo también destruye las bacterias beneficiosas, que son esenciales para el buen funcionamiento del sistema digestivo.

Conclusión

Uno puede argumentar que tantas personas comen cebollas y ajos cotidianamente. Sin embargo, muchas personas hacen con regularidad otras cosas también –fumar, beber alcohol, etc.

Fuentes:
kurma.net
How Onion and Garlic Ruined My Research
Dr Robert Beck: Garlic is a poison

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El mito de la proteína

La proteína

Era mi segundo ayuno “largo”. Toda la vida he ayunado con frecuencia, al menos 2 ó 3 días cada vez que me he sentido decaída o enferma. Sin embargo había iniciado un cambio de alimentación importante en el mundo del crudivorismo y rápido entendí que no había éxito posible sin acompañarlo de ayunos para abrir la caja de pandora de mi propia toxemia.

De mi época de “personal trainer” (uuuh!) de contar calorías y pesarme cada día, conservaba mi vieja Tanita. Una báscula que no sólo medía el peso, sino también el % de agua, grasa, músculo, grasa visceral, masa ósea, metabolismo basal, edad metabólica, tipo de constitución, etc. Y me pareció oportuno completar el ayuno con un pesaje diario para ver los efectos que producía. Soy consciente que son básculas imprecisas, cuyas mediciones pueden estar lejos de los valores reales, sin embargo cuando hay una pérdida o transformación de tejidos (agua, grasa, músculo) resultan bastante útiles para tener como referencia.

Mi sorpresa fue que después de 7 días de ayuno hídrico y de haberme quedado “en los huesitos”, mientras todos mis “buenos” amigos me acusaban de ortoréxica y de haber perdido mis músculos. La báscula decía otra cosa. Todo lo que había perdido era Agua y Grasa y alguna otra cosa que no era ni agua ni grasa y que yo denominé “toxinas”, ahora sé que era ¡”mucus”! Pero el músculo seguía casi intacto, comparado con el resto de tejidos. Sin embargo la apariencia era que había perdido mucho volumen de músculo en brazos y piernas. Esto me dió mucho que pensar, pues ¿cómo podía mantener el músculo sin ingerir proteína durante 7 días ni ejercitarlo? Y ¿cómo era posible que hubiese reducido mi volumen pero no de músculo? ¿A qué carajo le estaba llamando yo “músculo”?

Años más tarde lo comprendí.

Un poco de nutrición

A lo mejor sobra recordarlo, pero es importante considerar –sin entrar en detalles más técnicos– que:

Llamamos proteína, como macronutriente, a las moléculas formadas por cadenas de aminoácidos. Todas las proteínas tienen carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, y casi todas contienen también azufre.

Llamamos aminoácido, a los compuestos orgánicos que se necesitan para formar proteínas. Generalmente y según su obtención se clasifican en aminoácidos esenciales, aquellos que deben ser captados de los alimentos (valina, leucina, treonina, lisina, triptófano, histidina, fenilalanina, isoleucina, arginina, metionina) y en no esenciales, aquellos que pueden sintetizarse en el propio organismo (alanina, prolina, glicina, serina, cisteína, asparagina, glutamina, tirosina, ácido aspártico, ácido glutámico).

Llamamos albúmina, a la proteína que se encuentra en mayor proporción en el plasma sanguíneo. Es la principal proteína de la sangre y una de las más abundantes del ser humano.

Un poco de biología

“No sabrás qué hacer ni cómo hasta que no sepas cuál es tu naturaleza”. Séneca

Cuando digo que el ser humano biológicamente es un mono frugívoro, que pertenecemos a la especie de los monos frugívoros. Casi todo el mundo pone el grito en el cielo. Yuhu! Carnívoros, paelo, omnívoros, vegetarianos, veganos e incluso algunos pseudo-crudiveganos. Y apuntándose con el dedo índice en las sienes afirman: “Esta chica está para que la encierren”. O para que la liberen en la selva…

Sin embargo esto es fácil de demostrar y no hacen falta complejos estudios antropológicos, demostraciones científicas en laboratorios co-financiados, sino simplemente observación y sentido común. Claro que muchas mentes empañadas por su propia toxemia, serán incapaces de ver “el mismísmo arcoiris después de la tormenta”.

Ni si quiera es algo que haya descubierto yo, es la base del higienismo, del naturismo y de cualquier doctrina que se haya acercado a la verdad sobre la alimentación a través de éxitos rotundos en la salud, ahora y siempre.

No sólo son las características fisiológicas (músculos faciales, movimiento y articulación de la mandíbula, dentadura, masticación, enzimas de la saliva, tipo de estómago, acidez estomacal, capacidad estomacal, longitud intestino delgado, colon, hígado, riñón, uñas y garras y un largo etcétera de evidencias).

Cuando hablamos del alimento ideal biológico del ser humano, deberíamos buscar un alimento que:

  • Nos aporte una nutrición completa en forma disponible para nuestro aparato digestivo
  • Provea al organismo de la hidratación que necesita, alrededor del 70%
  • En su estado natural se digiera y asimile rápida y eficientemente, con la mínima energía requerida para la digestión
  • No requiera procesado, cocinado, ni mezcla con otros alimentos, tampoco aliño, ni sal, ni azúcar
  • Resulte accesible, fácil de obtener sin máquinas y sin montar una industria agroalimentaria en torno a dicho alimento. La fruta se cae del árbol cuando está madura, se nos ofrece…
  • Sea atractivo a la vista (colorido) y al paladar (dulce)
  • Sea de producción sostenible. Se puede producir más fruta por metro cuadrado –ya que crece en vertical– que cereal, legumbre o vegetales. Requiere de muchos menos cuidados, recursos, energía y agua. Si no lo crees visita cualquier clima tropical… la fruta se produce SOLA, de forma natural
  • Fomente un consumo sostenible. En UN CUERPO LIMPIO, se necesitan pocas cantidades de fruta para satisfacer nuestras necesidades y saciar nuestro apetito
  • Proporcione una flora intestinal beneficiosa y alcalinidad interna
  • No ensucie ni intoxique el organismo
  • No contenga substancias extrañas irreconocibles por nuestro organismo capaces de sedimentar en los tejidos
  • No produzca una alerta en nuestro sistema inmune (leucocitosis)
  • No produzca deshechos que congestionen nuestros órganos de eliminación, por lo que supondrá un menor desgaste del organismo
  • No produzca ansiedad ni adicción
  • Nos devuelva a nuestro estado NATURAL de salud óptima
  • Facilite la eliminación y disolución de toxinas y no produzca enfermedad ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo, y por lo tanto nos mantenga en nuestro peso adecuado para la longevidad que nos corresponde como especie
  • Nos proporcione una sangre limpia y poco viscosa, una buena circulación con baja presión sanguínea
  • Contribuya con la cadena trófica a la que responden todos los seres vivos del planeta. Ya que los deshechos atóxicos que se generan en las evacuaciones –exclusivamente dióxido de carbono y agua– funcionan como abono y semillas no digeridas, para contribuir a la plantación natural de más árboles frutales, siempre que defequemos al aire libre, como hacen el resto de especies del planeta.

¿Que alimento cumple todos estos requisitos? Sin duda alguna: las frutas

Cualquiera que necesite más evidencias sobre nuestra naturaleza de monos frugívoros, que realice primero una limpieza de intestinos y de su sangre, para poder pensar y razonar con claridad, porque con relativa salud física y por lo tanto mental, no necesitaríamos más argumentos.

El mito del metabolismo de la proteína

Hablar del metabolismo bien podría ser otro extenso artículo. Nos han contado que necesitamos macronutrientes (proteínas, grasas, carbohidratos). Y que para tener fuerza y músculos necesitamos ingerir suficientes proteínas. Sin embargo nuestras células sólo entienden de azúcares simples, minerales, ácidos grasos, aminoácidos… y todos estos elementos micronutrientes se encuentran por supuesto en el reino vegetal, más concretamente en las frutas y algunas hojas verdes.

La nutrición oficial nos explica que si queremos construir y reparar tejido (no sólo muscular) hemos de ingerir proteínas completas de alto valor biológico, que es la proteína que contiene todos los aminoácidos esenciales y que además, tiene una alta proporción de proteína absorbida, asimilada por el organismo (o mejor dicho: que después de haber entrado al organismo, no sale de él, que no es lo mismo).

Sin embargo las vacas no necesitan beber leche para producir leche, los elefantes no comen proteína para construir proteína, y los animales a los que más nos parecemos genéticamente (grandes simios como chimpancé, gorila…) tampoco necesitan una ingesta de proteína de alto valor biológico para construir sus grandes músculos.

En la sangre sólo encontramos albúmina, que según Julius Hensel –Químico Alemán, ¡es una combinación de hierro oxidado con azúcares!

“Si nosotros deseamos tener cultivos normales y saludables, y que tanto hombres como animales que viven de ellos, puedan encontrar en estos todo lo que es necesario para el sostenimiento de sus cuerpos (fosfato y flururo de calcio y magnesio para la formación de huesos y dientes; potasio, hierro y manganeso para los músculos, cloruro de sodio para el suero sanguíneo, azufre para la proteína de la sangre, hidrocarburos para la grasa de los nervios), no será suficiente reponer el potasio, ácido fosfórico y el nitrógeno (NPK). Los otros también son una necesidad imperativa.”

“La química nos enseña que la característica natural de la proteína rica en amoníaco consiste en la fácil intercambiabilidad de sus grupos atómicos; pueden ser construidos a partir de la proteína sanguínea. Cada caso tiene dos caras; la facilidad con
la cual los constituyentes de la proteína pueden ser transformados también favorece su descomposición química. ¿Es necesario mencionar el delicioso sabor de los huevos recién puestos comparados con el olor de los huevos putrefactos? Las personas
inteligentes se han dado cuenta desde hace tiempo que alimentar con proteína no es lo que afirman los teóricos, no se justifica la inversión.”

“Los teóricos nutricionistas quienes afirman que el hombre debe tener tanta cantidad de hidro-carburos, tanta cantidad de grasa y tanta proteína, evidentemente entienden poco de la íntima relación en que se encuentran estas sustancias, por lo que una puede convertirse en otra; por ejemplo el hidro-carburo azúcar gracias a la adición de minerales y amoníaco se transforma en proteína.”
[Manual práctico de Agricultura Orgánica y Panes de Piedra – Julius Hensel]

Hidrocarburos (hidratos de carbono) para la grasa de los nervios… azúcares que se combinan con minerales y amoníaco para transformarse en proteína… ¿Transmutación Biológica? ¡Magia!

Desde luego los grandes, mejores y auténticos expertos nutricionistas de la historia de la humanidad siempre han estado relacionados de alguna manera con la producción orgánica de nuestro alimento ideal.

¿Cuánta proteína necesitamos?

Podemos responder a esta pregunta copiando y pegando lo que dice la OMS, la ADA, las asociaciones vegetarianas… o si queremos la verdad sin intereses, mejor preguntarle a la naturaleza.

La leche materna humana contiene entre un 2,5 y un 3% de proteína. Un bebé lactante es capaz de DOBLAR su peso en 180 días (6 meses). Nunca más necesitamos tanta proteína, mejor dicho, nunca más necesitamos construir tanto tejido (no sólo muscular) en tan poco tiempo. A partir de ahí, no existe en la naturaleza ningún animal mamífero que se alimente a lo largo de su vida con alimentos con más porcentaje de proteína que la leche de su mamá.

Excepto el animal humano.

Casualmente (o sin casualidad ninguna) las frutas y hojas verdes contienen exactamente entre un 2 y un 3% de proteína en forma de aminoácidos simples.

Es decir, estamos diseñados para obtener nuestra proteína humana a través de nuestro alimento natural biológico, los alimentos con mayor porcentaje de proteína (ya sea vegetal o animal) no se aprovechan y resultan, además, nocivos para el organismo.

Los peligros de la proteína en exceso

Y cuando digo “proteína en exceso” no me voy muy lejos. Simplemente a todo aquel alimento (vegetal o animal, procesado o crudo) que supere ese 2 – 3 % de proteína. Por ejemplo: carnes, pescados, mariscos, embutidos, huevos… pero también legumbres, frutos secos y semillas.

Esto nos hace pensar, que excepto vegetarianos auténticos (muy estrictos que basan su alimentación en alimentos orgánicos provenientes del huerto y no del herbolario y de los supermercados), la mayoría de la población con alimentación de cualquier índole, va PASADA de proteína.

Cuando comemos más proteína de la que necesitamos (sobretodo si no es en forma de aminoácidos provenientes de frutas y hojas verdes) ocurren las siguientes catástrofes:

  • Los excesos de proteína no se consumen ni se destruyen, tampoco se eliminan en su totalidad, sino que se acumulan, nos envenenan, agotando nuestra vitalidad y empeorando nuestra salud porque después de gestionar el exceso de proteína, NO nos queda energía para eliminar toxinas. Si no hay energía para eliminar toxinas… entonces no hay malestar producido por la eliminación y nos sentimos “bien”. Temporalmente.
  • El organismo tiene una carga extra para deshacerse de los residuos que genera el consumo en exceso de proteína (urea, ácido úrico) con lo cual tenemos agotados órganos como el hígado y los riñones.
  • Los residuos nitrogenados y azufrados consecuencia del intento de eliminación por una dieta hiperprotéica (y ya hemos visto que es muy fácil que lo sea) rebosan a través de nuestro mayor órgano de eliminación (la piel) envejeciendo este órgano, intensificando nuestro olor corporal y favoreciendo daños difícilmente reversibles como la calvicie o alopecia.
  • Acidificamos el organismo (iones de sulfato), convirtiéndonos en el caldo de cultivo ideal para la proliferación de virus, hongos, bacterias, degradación de tejidos, etc. (helicobacter, candidiasis, herpes, artritis, osteoporosis, debilidad dental…)
  • Muchas otras enfermedades (cáncer, obesidad, cardiovasculares…) están directamente relacionadas con el consumo de proteína animal en la dieta (Ver: El Estudio de China del Dr. T. Collin Campbell)
  • Las proteínas funcionan como estimulantes del organismo (ya sean vegetales o animales) con lo cual generan adicción. Lo que nos hace pensar que “las necesitamos” ya que cuando las consumimos en demasía nos dan una aparente vitalidad y sensación de bienestar.
  • Cuando llevamos años abusando de proteínas (animales o vegetales), la intoxicación es tal que nos vemos con falta de energía, de fuerza y lo peor, alteraciones en el ánimo como depresión, tristeza y ansiedad.
  • Además, las proteínas animales traen el añadido de que cualquier producto animal, en cuanto el animal muere, entra en proceso de putrefacción, generando más toxinas al entrar en contacto con el oxígeno que se vuelven todavía más venenosas a temperatura elevada (basta con los 37-38a de nuestro intestino). Y eso sin hablar de la cría intensiva, de la alimentación artificial de los animales y la utilización de hormonas, antibióticos…
  • En el caso de la proteína cocinada (animal o vegetal) hay que considerar que la albúmina muerta por la cocción NO resucita en el cuerpo humano para después, fabricar o reparar tejidos con ella…
  • La proteína tampoco nos aporta energía, ni se transforma en energía. Es más, hay una clara relación y evidencia (Ver estudios Dr. Chittenden y Prof. Hindede) de que la energía y resistencia del individuo siempre aumentan con la disminución de proteínas en la dieta.

Por último, calcular las necesidades de proteína necesaria para un individuo sin calcular primero la obstrucción de ese individuo, es el mayor absurdo de la dietética actual. Ya que en un cuerpo obstruido, poco o nada se puede asimilar.

¿De dónde obtiene el cuerpo la proteína que necesita?

Como ya estás intuyendo a estas alturas, no necesitas ingerir proteína para construir proteína. En un cuerpo limpio los alimentos pobres en proteínas pero ricos en azúcares, minerales, aminoácidos esenciales, enzimas, oligoelementos, fibra y agua desarrollan los mayores niveles de salud, energía y rendimiento físico. Así como el mejor desarrollo muscular NATURAL. (I.e.: No esperpéntico).

Estos alimentos son: frutas y vegetales de hojas verdes.

Por otra parte el nitrógeno es parte esencial de la proteína, por lo que debemos considerarlo un factor importante para mantener la máquina humana y su vitalidad. Si tan necesario es, entonces tiene mucho sentido que en un cuerpo limpio el mismo nitrógeno sea asimilable del aire atmosférico ¡y de las bacterias! Alimento proveniente del infinito. De ahí que podamos aguantar días (¡meses!) sin comer y sin embargo apenas minutos sin respirar.

Sobre el matiz “en un cuerpo limpio”

El cuerpo humano no asimila un átomo que no provenga de las frutas y/o vegetales de hoja verde. Pero esto lo hace siempre que esté en óptimo estado de salud. Con un cuerpo limpio.

Lamentablemente muy pocos pueden asegurar eso a día de hoy, ya que hasta las personas que se dicen a sí mismas “sanas”, están intoxicadas en un stand-by conocido como “enfermedad latente”.

Esto es debido a nuestra sobrealimentación que lleva a una hipertoxemia que para ser eliminada produce un malestar que sólo se frena… con más sobrealimentación.

Una auténtica historia de terror. Un círculo vicioso del que resulta difícil escapar. Y más cuando todos estamos enfermos y cuando todo el mundo sabe que cuanto más se alimenta a un enfermo… más se le daña.

Cuando hacemos mal una mejora dietética (vegetarianismo estricto, crudivorismo, frugivorismo higienista) al principio, ¡todo es maravilloso! Después precipitamos el proceso de desintoxicación –en lugar de ralentizar la eliminación con dieta de transición y ayunos– se pone en circulación mucha mucosidad que impide la absorción de nutrientes como los aminoácidos, esto puede producir una pasajera deficiencia protéica, ya que nuestra inteligencia digestiva y la misma célula, saben que es imprescindible y necesario limpiar, antes que nutrir.

Las personas muy intoxicadas NO asimilan bien los nutrientes en su estado natural. Además, generalmente cuanto más intoxicadas están, más proteína dicen necesitar, ya que al tomarla obtienen la función estimulante y la función frenadora de toxinas, por lo que momentáneamente se sienten mejor.

Es decir, comen proteína en exceso para estimular al organismo (falsa energía y ácido úrico actuando casi como si fuese… ¡cafeína!) y crear cierta presión para que parte de los nutrientes puedan entrar en la célula. Las células pierden su permeabilidad por exceso de toxemia, por eso a mayor toxemia, más cantidades necesitamos ingerir, para forzar la nutrición celular. Pero por mucho que se ingiera, muy poco se asimila y todo lo que no se asimila acidifica, intoxica, se acumula, genera más mucosidad y nos hace enfermar a medio/largo plazo.

Entonces queda claro que atiborrarse de proteína porque no podemos asimilarla, NO es ni de lejos… la solución.

Las personas que están menos intoxicadas o que siguen una correcta dieta de transición adaptada combinada con ayunos cortos frecuentes personalizados, para ir limpiando poco a poco su organismo, tienen menos requisitos de proteína porque tienen mejor asimilación, evitando así todas las consecuencias catastróficas del consumo de proteína excesiva.

Llegados a este punto ¿qué hay que comer?

La verdad acerca de la nutrición humana es todavía “un libro con siete sellos” para toda la humanidad, incluyendo a todos los llamados “dietistas expertos” y “científicos”. La confusión e ignorancia respecto a lo que debemos comer es tan grande, que es necesario llamarla el “eslabón perdido” de la mente humana. Arnold Ehret.

La pregunta debería ser: entonces ¿que hay que evitar? Es decir, vamos a empezar por una dieta atóxica, que deje de envenenarnos, saturarnos y ensuciarnos. Empezando por hábitos nocivos como el consumo de drogas, medicamentos, estimulantes (café, alcohol), sobrealimentación, exceso de grasa, exceso de proteína, malas combinaciones, malos horarios…

A partir de ahí lo más seguro es realizar una LENTA transición a través de la dietética y de la combinación con ayunos, de forma individual y personalizada, que va a ser modificada de forma sistemática según la persona vaya limpiando su organismo, evolucionando por supuesto y como no puede ser de otra manera, hacia la dieta original frugívora. Con la que el hombre ya ha vivido durante millones de años en perfecto estado de salud y armonía, frente a los pocos miles de años que llevamos con una alimentación “civilizada” incluso vegetariana, artificial y que no nos ha llevado a ningún sitio que se pueda llamar “armonía ni salud”. Es decir, como especie hemos estado muchísimo más tiempo siendo frugívoros que… “cualquier otra cosa”. No es que queramos ser frugívoros, es que ya lo somos. Es que ya lo hemos sido. ¡Incluídos los que estéis maldiciendo ahora mismo a la autora de este artículo! 🙂

Una vez estemos limpios (o bastante limpios) entonces podremos llevar una alimentación óptima que no ensucie nuestros cuerpos y que vaya en sintonía con nuestro estado de salud física y MENTAL, además de aportarnos una longevidad adecuada para nuestra especie. Que no son los 80-90 años con los que nos estamos conformando a “sobrevivir”. Así mismo podremos contribuir al reparto equitativo de los recursos del planeta, la cadena trófica natural y el derecho a la vida de otras especies. Es decir, comiendo frutas y hojas verdes.

Entonces, ¿porqué tantas personas cogen peso y “músculo” con dietas altas en proteína vegetal e incluso proteína animal?

Primero, ¿de qué se compone ese peso y ese volúmen que ellos llaman músculo?

Después de un corto ayuno podemos demostrar fácilmente que lo primero que se pierde es agua, grasa y moco. Mucho moco. Y esto pueden suponer muchos kilos menos en un “culturista” que se queja de “estar perdiendo músculo” en su proceso detox, cuando lo que está perdiendo son peligrosos venenos diluídos y neutralizados en agua, grasa acumulada, mucosidad y toxemia generada por su dieta acidificante hiperprotéica de años y años.

Por otra parte y como ya hemos comentado antes, si la desintoxicación se hace demasiado rápida, se pone demasiada mucosidad en circulación (no sólo en el intestino) y esto impide la asimilación de aminoácidos (incluso a nivel celular) por lo que podemos sufrir de carencias protéicas por hacer las cosas con muchas prisas.

Segundo, ¿a qué precio?

Sólo hace falta ver el estado de salud física y mental de estas personas cuando pasan la barrera de los 50 años. Edad a la que biológicamente, todavía deberíamos vernos jóvenes y saludables sin mostrar tanto deterioro.

Entonces, ¿porqué funcionan las dietas hiperprotéicas para adelgazar?

Primero, ¿a qué nos referimos cuando decimos que “funcionan”?

Que el cuerpo soporte el omnivorismo, no significa que seamos omnívoros. Así como que el cuerpo soporte los medicamentos y las drogas, no significa que no nos vayan a pasar factura en el futuro.

De igual forma, que el organismo por mera “supervivencia” sea capaz de tirar “sólo algunas semanas” con una dieta hiperprotéica y que durante ese tiempo a parte de agotamiento y estreñimiento (¡se han debido forrar vendiendo salvado de avena!) el cuerpo se adapte perdiendo agua y grasa, no significa que la dieta ideal para estar en nuestro peso (al menos a medio/largo plazo) sea una dieta hiperprotéica. Es más, debería hacernos pensar, porqué el cuerpo deja de hincharse como un globo cuando simplemente eliminamos de la dieta, cualquier tipo de almidón (harinas refinadas, cereales, legumbres). Pero eso… es otro artículo.

Segundo, ¿durante cuánto tiempo funcionan?

He tratado a demasiadas personas que perdieron X kilos con una dieta hiperprotéica (omnívora o incluso vegetariana) y que después recuperaron X+ kilos… además de eso, desarrollaron una fuerte ansiedad por la comida y por la privación radical de azúcares simples (fuente REAL de nuestra nutrición) y serios trastornos intestinales debido a la putrefacción de proteína en el intestino.

Un apunte sobre la ética y la sostenibilidad

No podemos olvidar que la Energía necesaria para producir “proteína” sobretodo animal, pero también vegetal, es mayor que la necesaria para producir nuestro alimento natural, las frutas. El consumo de proteína por encima de nuestras necesidades, además de destrozar la salud física y mental a medio/largo plazo, supone un desequilibrio para nuestros ecosistemas.
El 40% de la Superficie del planeta se explota con fines agrícolas, el 60% restante se distribuye entre: Ártica, Antártica, Sahara, Desierto de Australia, Tundra Siberiana, ciudades y pueblos, parques nacionales, tierras de extracción de minerales, bosques de producción madereras y… algunos bosques tropicales en Asia, Sudamérica y África Subsahariana.

El 70% del agua potable se usa para regar CULTIVOS (en su mayoría de cereales y legumbres).

Y cada vez somos más en el planeta.

Bibliografía

Sistema Curativo por Dieta Amucosa – Arnold Ehret
Ni tu ni yo omnívoros – Diego Conesa
Manual gráfico de Agricultura orgánica y panes de piedra – Julius Hensel
Diez Mil Millones – Stephen Emmott
El mito de la proteína – Jose Manuel Casado Sierra
Las frutas, nuestro alimento ideal – Jose Manuel Casado Sierra

 

Fuente: irenebueno.es – Autor: Irene Bueno.